Sábado 3 de enero. El reloj marca las 12:00 del día y el termómetro 29° grados en la capital. En el Parque Diego de Almagro, en pleno centro de Santiago, el sol pega con fuerza. Pero a la gente pareciera no importarle. Vestidos de amarillo, rojo y azul, cientos de venezolanos celebran eufóricamente la captura –durante la madrugada de este sábado– del presidente de Venezuela, Nicolás Mauro, y su mujer, Cilia Flores, en un operativo militar realizado por Estados Unidos.
Entre vuvuzelas, cánticos típicos del país, bailes y música que evoca alegría pura, ciudadanos venezolanos de todas las edades –incluso, se observa un recién nacido–, se pasean por el lugar. “Y ya cayó, y ya cayó, este gobierno ya cayó”, corean de forma efusiva, refiriéndose al posible término del mandato que el abanderado del Chavismo ejerce en el país desde 2013, incluso luego de una cuestionada reelección presidencial en julio de 2024.

A un costado de la salida de la estación de Metro Diego de Almagro, comerciantes ofrecen banderas, poleras –o franelas, como le llaman– con colores patrios, cotillón con temática de año nuevo, y jockeys con estrellas bordadas. Varios de los que están ahí llegaron a primera hora de la mañana, luego de recibir la noticia, durante la madrugada, de que Caracas y otras localidades habían sido bombardeadas por EE.UU. y, en tanto, su presidente y su mujer, habían sido capturados.
Ángel de Jesús, ciudadano venezolano que aterrizó en Chile hace 7 años, cuenta a DF MAS que llegó al parque a eso de las 6:30 de la mañana, luego de que un amigo le diera la noticia de que “cayó Maduro”. Las emociones, afirma, aún las siente a flor de piel. “Yo creo que ya lloré todo lo que tenía que llorar, pero dejé un poquito para cuando me vaya a reencontrar con mi familia”, dice.
La imagen de todos sus compatriotas compartiendo bailes y cánticos, cuenta que lo lleva a recordar cómo era la Venezuela que dejó hace siete años, caracterizada por “esa empatía, esa hermandad, ese cariño por el prójimo. El simple hecho de ver a los otros llorar y ver que tenemos el mismo sentimiento… Y sin conocernos abrazarnos y decirnos que todo va a estar bien, como siempre lo soñamos… Es muy emocionante”.
“Era una noticia que esperábamos”
Desde el Parque Diego de Almagro, son varios los venezolanos que aseguran a DF MAS que el momento vivido este sábado lo venían esperando desde hace ya varios meses, particularmente desde agosto pasado, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó la presencia de “narcoterroristas” en el país y comenzó el despliegue de buques de guerra en localidades del sur del Caribe. “Ese fue el momento más árido”, dice un ciudadano venezolano que lleva 9 años en el país, pero prefirió no dar su nombre. “Pero de ahí comenzó a alargarse… Y ahí es donde uno se hace expectativas. Pasó Navidad, fin de año y yo hasta ayer le dije a mi esposa: ‘Este hombre (Nicolás Maduro) no va a salir’, hasta que hoy nos levantamos con la noticia”, añade.

July Montesano, mujer que llegó al país hace 1 año a Chile, coincide con que “esto era algo que anhelábamos desde hace mucho tiempo”. “Y esto (apunta al parque) nos demuestra que estábamos silenciados”. Sobre cómo recibió el anuncio, la mujer afirma que durante la madrugada recibió una llamada desde Venezuela, “y ahí nos pusimos activos y nos comunicamos unos a otros… Y así empezó esta odisea, esta alegría”.
Otros, en cambio, cuentan que recibieron el anuncio a través de sus propios vecinos, quienes a altas horas de la madrugada comenzaron a celebrar en sus departamentos. “Fue algo impresionante”, dice Maidelinda, ciudadana venezolana que lleva 4 años en el país. “Escuchamos gritos y celebraciones en el edificio que decían: “Cayó Maduro”. Y ahí se armó el escándalo. Con mi mamá estamos despiertas desde las 3:00 de la mañana”, añade.
Santiago, quien lleva 8 años en Chile, cuenta que también se enteró de la noticia por el ruido en su edificio durante la madrugada y que luego, fue él quien llamó a su madre (radicada en Venezuela) para darle el anuncio: “Y que ella me dijera: ‘Hijo, por fin, ya vas a venir’... se me inundó el corazón de lágrimas, de llanto. Esto es algo sumamente increíble para todos los venezolanos que estamos solos en el extranjero y que tenemos a nuestras familias allá. Hace 8 años que solo veo a mi mamá por pantallas y videollamada, entonces que ella me diga ‘Vas a venir’… Es una emoción increíblemente grande”.
Comunicarse con familiares
Muchos de quienes celebran en el Parque Diego de Almagro tienen su celular en mano: la mayoría está en videollamada con familiares de Venezuela u otros lugares del mundo. Eso sí, para quienes tienen a cercanos en Caracas, la comunicación ha sido más difícil: “Ahorita no hay energía allá, suspendieron el servicio eléctrico y el internet”, afirma José Pérez, venezolano que lleva siete años en Chile.
En muchos casos, varios han tenido que actualizar a la distancia a sus familiares en Venezuela, pues “allá está todo bloqueado”, dicen. Incluso, hay quienes afirman que el gobierno bolivariano también tiene intervenidas las líneas de teléfono. “Mi mamá es enfermera y trabaja para el gobierno, entonces hablamos en código. Para avisarme, ella me llamó y me dijo: ‘Cayó el águila’”, cuenta Moisés a DF MAS, venezolano que llegó exiliado en 2015 al país. “Allá no hay esta fiesta que hay acá. Yo siento que el venezolano que está allá merece más esta celebración que nosotros que estamos afuera, porque ellos lo han vivido desde el epicentro”, añade.
Y es que en el país caribeño, afirman venezolanos en Chile, el ánimo en las calles es otro: la mayoría están resguardados en sus casas, tranquilos. “Allá es un tema muy sensible y, como sabemos, todavía hay personas y políticos que aún no han sido capturados, entonces hay que ser cuidadosos”, afirma Ángel de Jesús.
¿Pasajes de regreso?
Según la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes, durante la última década, más de 8 millones de venezolanos han emigrado de su país. Eso abre la pregunta de si la reciente captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos significa, implícitamente, un pasaje para los venezolanos de vuelta a Venezuela. Desde el Parque Diego de Almagro, las respuestas son diversas.

Maidelinda (4 años en Chile,) afirma que la noticia, para ella, sí significa volver a casa. “Volver a ver crecer a mi país, como tiene que ser. A mi me emociona que mi familia pueda conocer a mi hija”, dice, entre lágrimas de emoción.
Santiago (4 años en Chile), en tanto, afirma que “aún es muy temprano para decidir. De aquí ya a la liberación está… Pero de que vaya mejorando, eso va a durar un poquito más. Confiando en Dios este año y el próximo, ya me voy para allá”, dice. David Herrera, venezolano que lleva 6 años aquí, coincide: “Todavía queda la otra parte en el poder, la cúpula que arropa a Maduro, pero ya con esto empezó el cambio. Ya sabemos que se está limpiando esta parte que tanto nos hace daño a los venezolanos”.
Otros, en tanto, se muestran agradecidos con Chile “por haber abierto las puertas desde el principio de la dictadura. Estamos agradecidos con todos los que nos querían, y los que no también. Somos parte de un proceso, que ojalá no se vuelva a repetir en ningún país, por el bien de todos, y de la humanidad”, afirma July Montesano. La señora Rosa (5 meses en Chile), coincide: “Agradecemos a Chile que nos recibió, no nos han tratado mal, pero queremos nuestra patria, queremos volver, queremos ver a una Venezuela restaurada, democráticamente levantada y libre”.