“Esto nace de un momento en el que yo, como papá, dije: ‘No puedo más’. Y, en el otro lado, tenía a mi hijo que lo único que quería era seguir”, dice Andrés Errázuriz, ingeniero comercial y fundador de Errázuriz Consultores, cuando explica el origen de AE Golf Venture, una inédita firma de capital de riesgo diseñada exclusivamente para financiar el deporte de alto rendimiento en Chile. En este caso -como adelantan sus siglas-, la trayectoria y camino de su propio hijo: Agustín Errázuriz, golfista profesional de 26 años.
Con un evento en el Club Sport Francés, el pasado 1 de octubre el equipo de AE Golf Venture (hoy liderado por el campeón de esquí náutico, Felipe Miranda) presentó ante más de 100 posibles inversionistas el ABC del proyecto que tiene como meta recaudar US$ 636 mil para financiar los siguientes cinco años de la carrera de Agustín. ¿El objetivo? Asegurarle un cupo en el encuentro de primera división del golf mundial para 2029: el PGA Tour.
“En Chile, en el caso del golf, ‘está mal pelado el chancho’”, dice el padre. “El financiamiento del gobierno y de las federaciones no se reparte bien y definitivamente no alcanza. Y, a raíz de esto, mucha gente se va quedando en el camino, sobre todo si no tiene los recursos o las redes de apoyo necesarias”.
De ahí, explica, nació la idea de crear un modelo alternativo de financiamiento deportivo para su hijo, que no descarta ampliar su carpeta en el futuro: “Me encantaría poder replicarlo en otros deportistas”, asegura.
Los primeros pasos en la cancha
Errazuriz parte con una premisa: “El golf es un deporte caro”. En el caso de Agustín, el joven tomó su primer palo de golf a los 8 años, cuando él y su familia vivían en Linderos. “Y de ahí no paró más”, dice Andrés. Al notar que tenía talento, como familia contrataron a un profesor y comenzaron a llevarlo a Santiago a competir en circuitos juveniles como Golf Action. Poco después, se trasladaron definitivamente a la capital.
Aquí, dice Errázuriz, apareció uno de los primeros filtros: el limitado acceso a clubes con canchas para entrenar. “Si no eres socio de uno, todo se hace cuesta arriba”, afirma. “Tienes que pedir favores, que te dejen jugar como invitado, y todo eso tiene límites”. La cuota de ingreso a estos clubes, calcula Andrés, hoy rodea las 1.500 UF, y los costos por mes los $ 250 mil. En el caso de Agustín, de pequeño fue becado en una escuelita de golf en el Club Sport Francés, lo que le permitió entrenar y dar el salto a torneos nacionales e internacionales.
“En un momento, me dieron el dato de que era mejor hacer un esfuerzo y mandar a Agustín a Estados Unidos”, dice Errázuriz. Cumplió. Aún en el colegio, el joven armó maletas y partió a Florida a estudiar y jugar golf en la prestigiosa Gary Gilchrist Academy. El costo mensual: US$ 8.000.
Tiempo después, fue contactado por una segunda academia, Greg Norman, en Carolina del Sur. “Y ahí ya tenía más experiencia en negociación”, rememora Andrés, con humor. El precio final, entonces, se pactó en US$ 4.000 por mes.
De vuelta en Chile, Agustín terminó cuarto medio en el Athletic School Center y, cuando egresó, entró con una beca del 100% a jugar golf y estudiar Sport Management en la Lynn University, en Florida. Al respecto, Errázuriz aclara: “Muchos jóvenes creen que es esto llegar e irse a jugar a EEUU, pero no es algo menor. Los coach tienen la obligación de ver todas las notas y, a partir de eso, decidir si hay un esfuerzo académico para darte una responsabilidad en la cancha”.
“Es una etapa bien dura... pero entretenida”, añade.
US$ 100 mil x año
En 2021 el hijo se profesionalizó y pasó a pertenecer a la Asociación de Golfistas Profesionales de Chile, que certifica y permite a los jugadores competir en torneos mundiales “rentados”, es decir, que reparten bolsas de premios que van desde US$ 60 mil -como el Abierto de Chile- hasta los US$ 225 mil, en el caso del PGA Tour Américas.
Ese salto, sin embargo, trajo nuevos costos: contar con un entrenador, un preparador físico, un mental coach; y, de paso, costear todos los viajes -pasajes, alojamiento, comida y traslados- para participar en torneos internacionales. “Raya para la suma, hoy todo eso cuesta cerca de US$ 100 mil al año. Ese es el dato duro que yo, como papá, he gastado en Agustín”, asegura Andrés.
Así, con apoyo financiero de su familia y de algunos sponsors, durante los últimos cinco años Agustín ha pasado por las canchas del torneo PGA Tour Latinoamérica, el Abierto de Chile (donde salió campeón en 2023), Abiertos en Sudamérica y otros torneos internacionales. Su victoria más reciente fue en noviembre pasado, en el Abierto de Los Leones, donde obtuvo el primer lugar.
Hoy, el joven golfista está entre los clasificados para el PGA Tour Latinoamérica 2026. Su objetivo ahora es llegar a la primera línea del golf mundial. Pero eso supone más recursos. “Yo, en un minuto, me dije: ‘Esto es inviable de financiar como persona natural, como papá”, confiesa Andrés. “¿Y qué es justamente lo que no puede tener un jugador de golf? Preocupaciones en la cabeza”. Entonces, empezó a buscar alternativas.
“Esto es una startup”
Entre 2024 y 2025, Andrés Errázuriz se reunió con diferentes agentes del mundo legal, financiero y deportivo. El panorama que encontró no fue optimista: “Las empresas en Chile no tienen mucha cultura de financiamiento para deportistas, y menos cuando son deportes individuales”. Entonces, llegó a la conclusión: “Esto es una startup”.
Así, con la firma de abogados Liberona Escala, el ingeniero imitó un clásico modelo de crowdfunding y diseñó las bases para levantar AE Golf Venture, firma que busca recaudar US$ 636.000 (hasta el próximo 30 de enero) para financiar los siguientes pasos de la carrera de Agustín. A la fecha, se han recaudado cerca de US$ 260 mil.
El modelo funciona como una sociedad por acciones (SpA) y tiene dos series: una acción clase A, que el hijo mantiene para el control deportivo de su carrera, y una serie B con 50.000 acciones para inversionistas -con un ticket mínimo de $ 3 millones- donde se ofrecen retornos proporcionales a los premios y otros ingresos (como auspicios y publicidades) que Agustín vaya a recibir en los próximos 10 años. Para quienes aporten $ 20 millones o más, el proyecto contempla entregar beneficios exclusivos como entradas VIP a torneos y acceso a actividades privadas con el jugador.
Hoy por hoy, el foco de AE Golf Venture está puesto en su hijo Agustín, “pero me encantaría, en un futuro, poder apoyar a gente que se ha quedado en el camino o a quienes vienen de más abajo y no ven posibilidades. Es un tema de tiempo, pero yo le creo mucho a este sistema”, dice Errázuriz.
Sobre situaciones como el reciente retiro del golfista chileno Guillermo “Mito” Pereira, afirma: “Es parte del riesgo del modelo. Yo no puedo decirte: ‘Sí, con Agustín no va a pasar’. Es súper impredecible (...). Pero creo que el gran porcentaje de la gente que participe lo va a hacer porque conoce el riesgo y saben cómo es el deporte. Al final, esto persigue una modalidad de decir: ‘Yo quiero ayudar a este cabro y si, además, esto tiene retorno, mejor’”.