En medio de una creciente preocupación por la seguridad pública en Brasil, una startup brasileña de inteligencia artificial ayuda a la policía a investigar delitos violentos y planea expandirse rápidamente en el país.
Pax, con sede en Sao Paulo, se ha mantenido mayormente fuera de la atención pública desde su lanzamiento en abril de 2025 con US$ 40 millones en capital semilla, una de las mayores inversiones iniciales divulgadas públicamente en América Latina. Greenoaks Capital Partners y Benchmark Capital Advisors, firmas de Silicon Valley conocidas por respaldar compañías tecnológicas como Anthropic, Stripe, Uber e Instagram, aportaron los fondos.
La startup desarrolla herramientas de IA que ayudan a la policía a investigar delitos urbanos como robos, hurtos y homicidios. Su software analiza imágenes de vigilancia para detectar personas y vehículos, reconstruir recorridos y generar posibles pistas en cuestión de minutos. Los investigadores pueden ingresar detalles básicos de un crimen, como el color de un vehículo o la descripción de la ropa de una persona, para buscar imágenes en cámaras, mapear movimientos y cruzar información con incidentes previos.
“Es como un ChatGPT para la policía”, dijo a Bloomberg News David Peixoto, cofundador de Pax.
Operando de forma discreta, una estrategia común entre startups que buscan construir historial antes de llamar la atención de competidores, Pax comenzó a trabajar en más de 30 ciudades de tres estados del centro y sur de Brasil. La compañía cuenta con unos 60 empleados, la mayoría ingenieros dedicados al desarrollo de su tecnología central de IA.
Pax afirma que algunas partes de su sistema pueden apoyarse en modelos de IA disponibles públicamente que interpretan imágenes y texto. Luego, la empresa agrega capas propias de reconocimiento y las entrena con datos brasileños, un paso que, según sostiene, permite que el software vaya más allá del análisis genérico de imágenes y alcance el nivel de detección detallada que necesitan los investigadores en terreno.
La compañía desplegó inicialmente la tecnología en Luziania, una ciudad del estado de Goiás, en el centro de Brasil, donde más de 100 cámaras envían datos a la plataforma. La criminalidad cayó 27% en los seis meses posteriores a la implementación, según datos de la empresa, mientras que una encuesta realizada por la propia compañía mostró un aumento del 59% en la percepción de seguridad de los residentes tras la introducción de la herramienta.
“Ha sido un éxito extraordinario”, afirmó Geyson Borba, coronel de la policía militar de Goiás que supervisa las operaciones integradas de seguridad del estado. Borba señaló que la plataforma ayudó a identificar sospechosos de homicidio en cuestión de horas al rastrear la ruta de un vehículo visto saliendo de una escena del crimen, identificar a su propietario y localizar a los sospechosos en su vivienda.
La seguridad pública se ha convertido en un tema político central de cara a las elecciones presidenciales de octubre en Brasil. A comienzos de este mes, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció una iniciativa de 11.000 millones de reales brasileños (US$ 2.200 millones) destinada a combatir el crimen organizado, frenar el tráfico de armas y desarticular las finanzas criminales. Busca así reforzar sus credenciales en seguridad frente a rivales conservadores partidarios de políticas más duras contra el crimen.
Aunque los homicidios han disminuido durante la última década, los robos y la expansión del crimen organizado siguen causando preocupación. Solo los robos de teléfonos móviles provocaron pérdidas estimadas en 22.700 millones de reales brasileños (US$4.500 millones) entre julio de 2023 y junio de 2024, según una encuesta de Datafolha. Más de la mitad de los encuestados dijo haber evitado ciertas zonas u horarios por temor a sufrir el robo de su teléfono.
Goiás ya promueve herramientas policiales basadas en IA como prueba de que las autoridades están recuperando el control de la seguridad pública. El gobernador Daniel Vilela difundió la tecnología en internet con el mensaje: “Si la vida de los criminales en Goiás no era fácil, ahora se ha vuelto aún más complicada”.
Pax entra así a competir con empresas estadounidenses como Motorola Solutions Inc., especializada en videovigilancia y reconocimiento de matrículas, y Axon Enterprise Inc., conocida por sus cámaras corporales, equipos policiales y herramientas de IA. Greenoaks, el principal inversionista de Pax, participó el año pasado en una ronda de financiamiento de US$ 275 millones en Flock Safety, fabricante de cámaras lectoras de matrículas y otras tecnologías de seguridad pública.
En Brasil no hay muchas startups tecnológicas enfocadas en seguridad pública. Una de ellas es Gabriel, con sede en Río de Janeiro, que utiliza cámaras con IA para monitorear hogares, empresas y vecindarios. La compañía ha recaudado más de US$ 19 millones desde 2021.
El equipo fundador de Pax está compuesto por ejecutivos tecnológicos brasileños con experiencia en grandes empresas del sector. Además de Peixoto, quien ayudó a convertir a Arco Educação en un unicornio y luego cofundó la fintech educativa Isaac, la startup fue creada junto a Phyllipe Medeiros, exingeniero de Meta Platforms Inc., y Fernando Czapski, exejecutivo de Nubank que lideró el proyecto de criptomonedas Nucoin.