País

Camilo Escalona, Secretario general del PS: “El Gobierno ha hecho una buena administración, el problema son los autogoles”

Junto con reafirmar la lealtad con el Presidente Boric, el político sostiene que “el Gobierno va a estar en un plano muy complejo en lo que resta de su periodo”.

Por: Rodolfo Carrasco | Publicado: Viernes 18 de agosto de 2023 a las 04:00 hrs.
  • T+
  • T-
Foto: Julio Castro
Foto: Julio Castro

Compartir

Dos hechos destaca el secretario general del Partido Socialista, Camilo Escalona (68 años), del cambio de gabinete de esta semana: uno, que por primera vez se nombra a un militante del Partido Comunista, en este caso a Nicolás Cataldo, como ministro de Educación -ni Salvador Allende lo hizo-; y que era inevitable la pérdida de protagonismo de Revolución Democrática en el Gobierno debido al caso convenios.

Pero, al mismo tiempo, descarta un “vuelco en la relación al interior de la coalición” ni comparte la denominación de las dos almas del Ejecutivo. Lo de RD, enfatiza, “era un dato de la realidad e iba a ocurrir inevitablemente. Es muy duro el momento que está viviendo ese partido y se refleja en el cambio de gabinete de forma dramática”.

“La discusión económica se hace muy técnica, pero oculta que el aporte de los sectores de más alto ingresos es muy escaso”.

- ¿La permanencia de Carlos Montes en el gabinete era un intransable para el PS?

- Le voy a responder por mí. Nosotros tenemos un intransable, que es apoyar al Presidente. Eso es lo que el Partido ha acordado por unanimidad. Es una decisión política que tiene que ver con el corto y el largo plazo, con la estabilidad democrática (...).

En el caso del Presidente, la ciudadanía fue convocada a la urna y él fue electo y su mandato es por cuatro años, entonces, hay que asegurar su ejercicio y el Presidente resuelve quiénes son sus ministros.

- ¿Pero el cambio es suficiente para dar vuelta la página ante el escándalo de fundaciones y entrar a las reformas estructurales?

- No es solo un problema de voluntad de La Moneda, porque el escenario tiene otros actores que también son hoy decisivos. Sin ir más lejos, se está llevando a cabo esta conversación de La Moneda y Chile Vamos, que esperamos pueda abrir una conversación de más largo plazo.

Es natural que el Gobierno afirme que no habrá otro cambio, pero eso creo que está vinculado a dos cosas. Que sus propios partidos se pongan de acuerdo y lo sostengan como corresponde, cosa que hoy tiene debilidades, sin eso es muy difícil que al Presidente Boric le vaya bien, porque tiene que estar en un equilibrio frágil dentro de su propio campo de acción. Ese es un tema que no se ha resuelto, lamentablemente, el de la estabilidad de la coalición de Gobierno, no ha tenido la respuesta necesaria.

Y, segundo, que la oposición no sea arrastrada por la ultraderecha, porque si pasa esto último, no va a ser posible encontrar en el parlamento ninguna votación capaz de llevar adelante reforma alguna. El tiempo dirá quién se empeñó más en buscar una buena solución para Chile.

- ¿Pero cómo el Gobierno retoma la agenda más allá del tema de las fundaciones?

- El Gobierno va a estar en un plano muy complejo en lo que resta de su periodo.

El Presidente Boric se transformó en una figura histórica por el traspaso del poder entre la generación que ya tenía 70 años y rompió esa alternancia que se había agotado. Él inyectó para beneficio del país una nueva generación al sistema político. Eso nadie se lo va a quitar.

Pero como nadie tiene cien por ciento de fortuna, le tocó una administración que ha quedado afectada en su perspectiva estratégica por el golpe que significa para el sistema político en su conjunto el tema de la fundación, que no es responsabilidad exclusiva del Gobierno, naturalmente. Esto se viene arrastrando hace ya varias administraciones. Este es un reflejo de la debilidad que tiene el Estado en Chile (...) La jibarización del Estado ha generado que los privados manejen miles de millones sin que haya capacidad de fiscalizarlos. Esto no puede seguir así (...).

- Y, en este escenario, ¿cómo evalúa la gestión del Gobierno en casi 18 meses, considerando que venían a cambiarlo todo?

- No creo que ese haya sido su eslogan, pero no se puede cambiar todo de la noche a la mañana. En su esfuerzo, el Gobierno es un buen gobierno. Controló la inflación, ha logrado parar la desocupación, restableció el balance estructural, o sea, contuvo una crisis que a cualquier gobierno lo pudo haber derrumbado. Con dificultades, pero hay estabilidad social. Además, mantiene el diálogo con la Central Unitaria de Trabajadores, con los grandes empresarios, con la Asociación Nacional de Empleados Fiscales; se mantiene un diálogo social importante con todos los sectores. Logró abrir ahora conversaciones con la oposición política.

El Gobierno ha hecho una buena administración, el problema son los autogoles. Nadie puede ser campeón si el defensa central chutea contra su propio arco.

“Una cuesta empinada”

- En pensiones, ¿hasta qué punto es posible un acuerdo por el 6% adicional?

- La ministra insinuó una solución, era cuatro y dos. Si no hay una apertura en eso, estamos creando un gigante con pies de barro, porque no va a tener capacidad de financiar el delta o la parte de las pensiones de los sectores de menos ingresos. Si no hay un fondo solidario, estamos condenando a que una parte bien significativa de las próximas personas mayores estén en la misma situación que están viviendo hoy. Ojalá que el diálogo aclare este punto. Así como está, no tiene solución.

- Y respecto al pacto fiscal, la derecha dice que no está por apoyar un alza de impuestos.

- Lo primero es que, en este contexto, se pone cada vez más importante para la historia de Chile Salvador Allende, porque lo que financió el gasto social todos estos años fueron los ingresos del cobre, los excedentes que el país fue capaz de ahorrar desde Ricardo Lagos hasta ahora. Los enormes gastos en la epidemia no se habrían resuelto si no hubiéramos tenido ahorros.

La discusión económica se hace muy técnica, pero oculta que el aporte de los sectores de más alto ingresos es muy escaso. Entonces, debiesen mirar con más realismo la situación (...) Los ingresos del sector más alto son tan elevados que sus operadores buscan en Washington, Londres o la bolsa donde colocar los excedentes porque son demasiados, no lo alcanzan a invertir siquiera.

- ¿Por qué siempre cuesta tanto sacar adelante las reformas tributarias?

- Porque desde el punto de vista mediático quedó instalada la idea de que los impuestos son malos, no cumplen una función social. Y si a eso le agregamos numeritos escandalosos, como el del caso fundaciones, naturalmente que estamos en una cuesta muy empinada. Por eso digo que la farra del año pasado con el proceso constituyente va a pasar a la historia de Chile, porque ahí existía una correlación que hubiese permitido avanzar hacia un Estado social y democrático de derecho y simplemente por el ultraísmo infantil, no se concretó. Yo veo que las fuerzas del ministro Marcel están tensionadas al máximo.

- ¿El próximo gobierno de Chile tiene tinte de derecha?

- Nada está escrito, porque la opinión pública ha tenido vuelcos muy vertiginosos el último tiempo. Los cambios han sido como si estuviéramos en el ojo del huracán y el país se mueve como una veleta que da vueltas sin un rumbo claro. Y esa es la incapacidad que han tenido las fuerzas políticas, no han logrado dar un rumbo claro, entonces, que se vuelva a producir un cambio no está descartado. Pero, hay que tomarse la política en serio y no solo como un pasatiempo.

¿Y la Constitución? “Vamos a rechazar si tiene un contenido de impunidad y desconoce avances de los derechos reproductivos”

- ¿Cómo ve el proceso constituyente, se va a lograr el objetivo de aprobar en esta segunda oportunidad?
- La tentación republicana es muy grande y tienen muchos votos. Esa es la realidad. El bloque de Unidad para Chile, o sea, el bloque de Gobierno en la Convención es clara minoría, están haciendo un ejercicio sobrehumano.
En mi opinión hay dos temas en que difícilmente la ultraderecha vaya a contenerse: esos son los derechos reproductivos y la tentación que ellos tienen de echar abajo los avances que se hayan registrado en la materia. Porque su mirada está teñida de misoginia. Y, segundo, el tema de la impunidad. Yo creo que ellos quieren sacar a los criminales de Punta Peuco a como dé lugar. Nosotros vamos a rechazar si es que el texto tiene un contenido de impunidad y si desconoce los avances de los derechos reproductivos de la mujer. No tenemos alternativa. No podemos aceptar cualquier cosa.

Lo más leído