La industria vitivinícola mundial atraviesa un complejo escenario, con un consumo a la baja. En medio de este escenario, la bodega chilena Premium Wines S.A. (PWSA, representante por José Manuel Donoso) solicitó a la justicia el inició de un proceso de reorganización para reestructurar sus pasivos, que superan los $ 7.200 millones. Sus principales acreedores son los bancos De Chile, Rabofinance y Estado.
En su presentación a la justicia, la firma dijo que su objeto principal es la elaboración y comercialización de vinos premium, y que “ha logrado consolidarse como una empresa líder en la industria vitivinícola de vino fino a granel”, con exportaciones a mercados internacionales como China, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido y Vietnam, contando también con presencia en el mercado nacional.
“Durante el último tiempo, la industria vitivinícola en general, y la sociedad en particular, han sido afectadas por una serie de circunstancias excepcionales que han perjudicado directamente el desarrollo de sus operaciones comerciales”, dijo el abogado de la compañía, Álvaro Lavín, del estudio Silva Ibáñez.
El jurista afirmó que, desde hace algunos años, y por múltiples razones, ha ocurrido una fuerte caída en las ventas de vino a nivel mundial, especialmente del tinto, que tiene como principal causa la menor demanda en China (principal destino de las exportaciones de vino de la compañía).
Según detalló a la justicia, el consumo mundial de vino ha caído un 3% desde el año 2023, pero en el caso de China las cifras rondan el 40%, lo que -aseguró- ha significado para la industria “su peor crisis en 20 años”.
“Aún más, se estima que el año 2025 registró el consumo más bajo de vino a nivel mundial desde 1960, con una cifra cercana a los 214 millones de hectolitros (mientras que el año 2023, el consumo alcanzó los 221 millones de hectolitros)”, sostuvo.
En el caso puntual de su representada, dijo que desde el año 2023 las ventas han caído cerca de un 24%. “Sumado al bajísimo precio promedio del vino y de la uva vinífera, ha significado una severa estrechez de caja”, afirmó el jurista.
Directamente relacionado con lo anterior, el representante de la bodega afirmó que la industria ha experimentado una fuerte y constante baja en el precio promedio del vino (y por lo mismo, de la uva vinífera).
Detalló que las bajas ventas llevaron a un sobre stock a nivel mundial que generó una aguda contracción en el valor promedio del vino: explicó que si el año 2023 el precio promedio por litro de vino era de US$ 0,76, hoy ronda los US$ 0,54, esto es, una caída en el precio cercana al 30%.
“A ello se agrega el conocido aumento de los costos logísticos y de transporte ocurridos desde la pandemia, que contribuyó en su momento a aumentar el déficit de caja de la compañía, que todavía arrastra la sociedad”, dijo Lavín, quien añadió que “desde mediados del año 2025, la sociedad se ha visto enfrentada a incumplimiento de pagos a proveedores y acreedores financieros”.
Con el objetivo de subsanar el déficit de caja y “honrar” sus compromisos, el abogado de PWSA dijo que la sociedad ha adoptado una serie de medidas. “Durante los últimos 2 años, la compañía ha reducido su personal en un 25%, bajando la rotación y optimizando los procesos”, explicó.
Añadió que la firma también se desprendió de algunas unidades productivas para aumentar el capital de trabajo disponible (campo Kankura), lo que, dijo, permitió bajar considerablemente la deuda bancaria, al mismo tiempo que exploraba y desarrollaba nuevos mercados (México, Suiza, Perú e Italia) y nuevos productos (vinos cero y bajo alcohol).
“En conclusión, la compañía ha tomado la difícil decisión de iniciar este proceso como la mejor alternativa para lograr acuerdos que le permitan cumplir sus obligaciones con proveedores, acreedores, clientes, empleados y socios estratégicos”, afirmó el abogado de la bodega.