Desde inicios de 2026, el principal recurso pesquero de Chile, el jurel, brilla por su ausencia, anotando una caída del orden de 50% en sus niveles de captura en los primeros seis meses del año. “Hay poco jurel y cuando lo hay, es muy chico: no se puede pescar”, resume el presidente del gremio Sonapesca, Felipe Sandoval.
El sector industrial utiliza este pez para elaborar productos de consumo humano, en tanto que la flota artesanal lo destina a fabricar harina de pescado.
Pero, según el representante gremial, no es la única especie desaparecida en aguas nacionales. Otro tanto ocurre con la anchoveta. Tradicionalmente presente en el Norte Grande, este pez pelágico ha sido esquivo en las aguas nortinas y se ha encontrado en los límites con Perú.
Las causas de la desaparición de estos peces no están del todo claras, pese a las misiones oceanográficas que se han desplegado para detectar recursos pesqueros en aguas jurisdiccionales. Se señala que la ausencia de jurel y anchoveta se debe a factores anómalos en el océano y la entrada de masas de aguas cálidas ha provocado que los peces migren hacia zonas más frías y profundas o se dispersen, lo que obliga a la flota a recorrer miles de millas sin éxito. “Lo que sí tenemos claro es que en Chile falta investigación oceánica para poder anticiparnos a eventos de esta naturaleza”, señala Sandoval.
Cabe indicar que la actividad industrial en abril cayó 0,4%, incidida principalmente por la disminución de la pesca, señaló el Banco Central.