Minería
Hasta 12 años de demora en permisos y precios de la energía encarecen el costo de agua desalada para la minería
Una mejor gestión podría reducir hasta en 30% el valor final del recurso, según un estudio de Acades y Plusmining.
El 41% de la demanda hídrica del sector minero de cobre es abastecida por agua de mar.
El uso de agua desalada en la minería del cobre ya no es una opción, sino un factor estructural para las operaciones en el desierto más árido del mundo, donde actualmente el 41% de la demanda hídrica del sector es abastecida por agua de mar.
Sin embargo, según expone un estudio realizado entre la consultora Plusmining y la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (Acades), los extensos tiempos de permisos, el costo de la energía y la incertidumbre regulatoria son hoy los principales factores que encarecen el costo unitario del recurso desalado en el país.
Uno de los hallazgos principales del informe apunta a que entre el 80% y 90% del costo total de producir e impulsar agua desalada se explica por la combinación de inversión inicial (Capex) y costos energéticos. De hecho, en proyectos que combinan desalación e impulsión, la energía asociada al bombeo puede representar más de la mitad del costo operativo total, lo que puede hasta triplicarse -respecto del valor en la costa- en sistemas que deben recorrer largos caminos hacia faenas mineras en altura.
“La desalación, en sí misma, es solo una parte del sistema; la competitividad del agua depende de cómo ese sistema se inserta en el entorno institucional y productivo del país”, señala el texto al que tuvo acceso DF.
Una de las variables críticas que inciden en el costo del agua desalada, según el informe, es el tiempo de desarrollo de los proyectos, los que pueden extenderse entre ocho y 12 años entre la ingeniería, evaluación ambiental y obtención de permisos sectoriales. Esto, “encarece significativamente los proyectos, al mantener capital inmovilizado y aumentar la exposición a incertidumbre regulatoria y judicialización, lo que termina afectando directamente la viabilidad y el ritmo de adopción de la desalación en la industria”, dice Juan Carlos Guajardo, CEO de Plusmining.
Asimismo, en materia financiera, se destaca que un aumento de solo un punto porcentual en la tasa de descuento puede comprometer la viabilidad de un proyecto.
Respecto de la operación, el estudio identifica a la electricidad como el principal determinante: sus costos representan entre 20% y 30% del costo final del agua, por lo que “la competitividad de la desalación está amarrada a la capacidad del sistema eléctrico nacional para ofrecer precios base estables y reducir cargos por transmisión o congestión”.
Con todo, y considerando que a 2034 un 66% del agua en la minería del cobre vendría del mar, el análisis sostiene que una gestión estratégica de estas variables podría reducir entre 10% y 30% los costos unitarios.
Actualmente,11 operaciones mineras se abastecen 100% de agua de mar y hay cuatro desaladoras en construcción.