Los mercados cambiarios de América Latina siguen bajo presión. La apreciación de las monedas locales frente al dólar en la mayoría de los casos y, en el otro extremo -los menos- la depreciación, han generado una alta expectación sobre la necesidad de que las autoridades respectivas adopten medidas para evitar efectos macroeconómicos indeseados.
De hecho, el Banco Central de Reserva de Perú (BCR) retomó la semana pasada las compras de dólares
-US$ 160 millones el jueves, por ejemplo-, con el objetivo de frenar la tendencia al alza del nuevo sol.
Entre fines de febrero y el 12 de marzo, el BCR había dejado de intervenir de manera considerable pues, en dicho lapso, la demanda del billete verde por parte de los bancos, para cumplir con los mayores requerimientos de encaje, detuvo la cotización de la moneda local.
En el año el banco ya ha adquirido US$ 3.700 millones en el mercado cambiario, lo que solo se ha traducido en una baja de 1,60% del sol.
Lo anterior se da luego que en 2012 la moneda local se apreciara del orden de 5% frente al billete estadounidense.
Intervención en México
En México, a su vez, las expectativas de una reactivación de la economía local tras el recorte de la tasa de interés de referencia a 4%, aunado a una posible alza en la nota soberana del país, han potenciado el peso frente al dólar, situación que ha llevado a apostar por cuándo el banco central actuará para detener su alza. Sólo jueves y viernes cedió, pero sin alejarse de sus máximos desde septiembre del 2011.
En lo que va de marzo, la divisa mexicana ha ganado 2,6%, el mejor desempeño de las 152 monedas que Thomson Reuters monitorea, rompiendo el nivel clave de 12,50 pesos por dólar por primera vez desde 2011.
El año pasado, la moneda del país azteca avanzó 8% en su relación con la divisa estadounidense.
Otra manera de amortiguar las presiones de fortalecimiento del peso podría ser dar incentivos para acelerar la salida de capitales, quizá través de los fondos mexicanos de pensiones, conocidos como afores, que tienen 1,9 billones de pesos en activos.
El caso argentino
En el caso argentino, todo lo contrario de lo observado en Perú y México, el apetito por dólares se sintió en todos los mercados paralelos de la moneda a fines de la semana pasada y es probable que esa situación se repita estos días. ¿La razón? El viernes Moody’s Investors Service le bajó su calificación a los bonos de Argentina emitidos bajo ley extranjera a Caa1, por el creciente riesgo de una cesación de pagos como consecuencia de los procesos legales en EEUU iniciados por inversionistas que reclaman por títulos incumplidos una década atrás.
En dicha jornada el dólar paralelo o blue avanzó otros seis centavos respecto al “cierre” del jueves y se comercializó a $ 8,05 para la venta en el mercado paralelo. Una trayectoria en línea con lo ocurrido en la víspera donde ninguna cotización informal se quedó quieta en medio de rumores de nuevas regulaciones cambiarias y expectativas de un desdoblamiento cambiario tras las elecciones.
Rumores de regulaciones cambiarias -que se concretaron el jueves pero acotadas al dólar usado en juegos de azar-, el muy instalado temor a un desdoblamiento cambiario tras las elecciones y “compras en manada” motivadas por la propia alza de la divisa estadounidense generaron presión tras varias semanas de estancamiento. La brecha con la cotización oficial llegó a encumbrarse hasta 58%.
“La sensación de la gente es que el precio va para arriba y que, sin importar el precio que se pague, a la larga se protege el poder adquisitivo saliendo del peso”, dijo un operador.
“Está muy instalado el tema del desdoblamiento cambiario, o algún límite para el contado”, dijo un analista. “Son cosas difícilmente aplicables, pero la sensación es que esto es insostenible y que el gobierno alguna medida va a tener que tomar”, agregó.