Chipre trabajaba en una propuesta de último minuto para aliviar el impacto a los depositantes bancarios de sumas menores, luego de que una votación legislativa sobre la medida, central para un rescate negociado por la isla, fuera aplazada hasta hoy por temor a un rechazo.
En una respuesta totalmente diferente a la ofrecida en anteriores paquetes de ayuda, los ministros de Finanzas de la zona euro quieren que los ahorradores de Chipre paguen por una parte del rescate de 10.000 millones de euros
(US$ 13.000 millones) a la isla, afectada financieramente por su exposición a la vecina Grecia.
La decisión, anunciada el sábado, conmocionó a los chipriotas y causó una avalancha a los cajeros automáticos, muchos de los cuales quedaron vacíos en cuestión de horas. Las transferencias electrónicas fueron suspendidas.
Los impuestos originalmente propuestos sobre los depósitos ascienden a 9,9% para los ahorros sobre 100.000 euros y de 6,7% a cualquier suma inferior. El gobierno chipriota discutió ayer con los prestamistas las posibilidad de cambiar el impuesto al 3% de los depósitos bajo 100.000 euros, y de 12,5% para cualquier suma superior, indicó a Reuters una fuente.
La determinación de cobrar un porcentaje a los depósitos, que podría generar casi 6.000 millones de euros, debe ser ratificada por el Parlamento, donde ningún partido tiene una mayoría. Si no lo hace, según advirtió el presidente Nicos Anastasiades, los dos mayores bancos de Chipre quebrarán. El Banco Popular de Chipre podría tener cortada la ayuda de emergencia de liquidez, financiada por el Banco Central Europeo (BCE), para el 21 de marzo. Una suspensión de pagos en Chipre amenazaría con dañar la confianza de los inversores en la zona euro, impulsada el año pasado por la promesa del BCE de hacer lo que sea necesario para apuntalar la moneda única del bloque.