Fitch Ratings mejoró la calificación crediticia de Argentina, lo que pone de manifiesto la creciente confianza en la iniciativa del Presidente Javier Milei para reformar la economía y garantizar el financiamiento necesario para hacer frente a las próximas obligaciones de deuda del país.
La nación sudamericana pasó de CCC+ a B-, seis niveles por debajo del grado de inversión, según informó la agencia de calificación en un comunicado el martes. La perspectiva es estable.
La medida “refleja una mejora estructural de los balances fiscales y externos, los avances en las reformas económicas, las mejores perspectivas de acumulación de reservas de divisas y nuestra expectativa de que el gobierno consiga el financiamiento adecuada para cubrir las obligaciones de deuda”, escribieron en el comunicado los analistas Christopher Dychala, Richard Francis y Shelly Shetty.
La administración de Milei se ha ganado a los inversionistas con una combinación de ajuste fiscal agresivo, desregulación y medidas para normalizar el régimen monetario y cambiario. Los mercados se han recuperado notablemente desde que el libertario reforzó su posición en el Congreso tras las elecciones de mitad de mandato de octubre, lo que ha alimentado las expectativas de que su agenda de reformas pueda ahora avanzar con menos obstáculos políticos.
La acción de calificación también refleja una serie de políticas destinadas a restablecer gradualmente el acceso a los mercados, entre las que se incluyen una emisión de bonos bajo ley medidas locales por valor de US$ 1.000 millones en diciembre, un acuerdo de recompra por valor de US$ 3.000 millones con bancos internacionales en enero -la tercera operación de este tipo bajo el mandato de Milei- y un impulso más amplio para reconstruir las reservas de divisas del banco central. Los inversionistas consideran que estas medidas son fundamentales para mejorar el perfil crediticio de Argentina tras años de impagos y controles de capital.
Los rendimientos de los bonos en Argentina han caído excesivamente desde los niveles de crisis observados en vísperas de las elecciones de mitad de mandato, situándose ahora los rendimientos del bono global en dólares con vencimiento en 2035 en torno al 10%. El riesgo país -una medida de los diferenciales respecto a los bonos del Tesoro estadounidense comparables calculados por el índice EMBI de JPMorgan- cayó a su nivel más bajo en más de siete años, aunque una reevaluación global del riesgo tras la guerra en Irán lo ha empujado al alza desde entonces.
Los inversionistas han estado esperando que Argentina regrese a los mercados de capitales internacionales con una emisión de bonos regida por la legislación extranjera, aunque el ministro de Finanzas, Luis Caputo, ha descartado la posibilidad de una emisión a corto plazo y ha optado, en su lugar, por recurrir a fuentes de financiación locales.
No obstante, Fitch advirtió de que la posición de liquidez internacional del país sigue siendo débil y que Argentina es especialmente vulnerable a una posible crisis de confianza. Su solvencia también se ve limitada por la elevada inflación y un historial de inestabilidad macroeconómica, señaló la agencia de calificación.
Reacción de Daza
El viceministro de Economía del país, José Luis Daza, destacó la decisión de la calificadora. "Con ésto, Argentina cruza un umbral clave en los mercados financieros internacionales. Es un cambio de enorme importancia que expande masivamente el universo de inversionistas elegibles para invertir en deuda soberana y corporativa argentina".
En un post en X, el economista chileno-argentino explicó que "miles de fondos institucionales no pueden invertir en instrumentos calificados CCC. Ahora sí podrán invertir en bonos argentinos. La mejora a B- reduce sustancialmente el costo de capital para bancos internacionales que financian operaciones en Argentina, bajo los requerimientos de capital de las normas de Basilea III".
Adicionalmente, destacó que "para compañías de seguros, el capital requerido por cada dólar invertido en Argentina disminuye significativamente, aumentando el retorno sobre capital de los instrumentos argentinos, haciéndolos más atractivos. También facilita emisiones corporativas y provinciales, reduciendo sus costos de financiamiento".
De esta manera, subrayó que "el manejo responsable de la economía se traduce en una reducción concreta del costo de financiamiento para el país, del costo de capital de las empresas y genera beneficios directos para toda la población".