La agenda de reformas del Presidente de Argentina, Javier Milei, sigue en marcha. Recientemente, confirmó sus intenciones de aplicar cambios y redefinir el rol del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en una reunión que sostuvo con los diputados y senadores de la Libertad Avanza.
El anteproyecto de ley contempla como punto clave una modificación a la norma fundamental que rige a la institución, llamada Carta Orgánica, la cual –hasta el segundo período de Cristina Fernández– estipulaba que el mandato principal del banco central era preservar el valor de la moneda.
Como explicó a DF el director del Comité de Economía Internacional del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), Marcelo Elizondo, “Milei es un convencido de la necesidad de equilibrio presupuestario (...) quiere que en la Carta Orgánica se prohíba el financiamiento del Tesoro y que el banco central tenga una sola misión”.
Esta reforma también tendría en la mira blindar al directorio del organismo frente a cambios de gobierno, ya que la Carta Orgánica vigente permite remover al presidente del BCRA por decreto. Así, se abriría la posibilidad de exigir un acuerdo del Senado tanto para la designación como para la remoción de autoridades del banco central, algo que fue impulsado anteriormente por Mauricio Macri en 2019, pero que no llegó a concretarse.
Con avances en esta reforma -en cuya formulación trabajan el Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, y el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, al mando de Federico Sturzenegger- Milei pretende darle la bienvenida el 28 y 29 de julio a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. Fue este mismo organismo multilateral -con el cual Argentina mantiene un programa de financiamiento de US$ 20 mil millones- el que recomendó los cambios en cuestión al ente emisor.
“Argentina tiene un fuerte problema, un déficit en tener una estrategia macroeconómica sustentable”, indicó el economista y jefe de área de Desarrollo Federal en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), Martín Alfie, agregando que “claramente la política monetaria es parte de una estrategia de desarrollo, pero eso no tiene que justificar el uso indiscriminado o a veces desmedido de la emisión y la política monetaria sin ningún criterio de sustentabilidad”.
Otra prioridad, según el economista Marcelo Elizondo, es devolverle al BCRA la contención de la inflación como único mandato.
Una contrarreforma
Si antes el objetivo del BCRA era mantener el valor de la moneda, en 2012 eso cambió. Con 42 votos a favor, 19 en contra y 2 abstenciones, el Congreso argentino aprobó la reforma impulsada por el kirchnerismo y encabezada por la entonces presidenta de la institución, Mercedes Marcó del Pont.
El gobierno de Fernández alteró el artículo 3 de la Carta Orgánica y transformó el objetivo de “preservar el valor de la moneda” en un mandato múltiple que se hiciera cargo de “promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”.
Agregar esos mandatos tuvo el propósito de que el banco central asumiera responsabilidades más allá de la inflación, como el impulso del crecimiento económico y del empleo, algo de lo que otros organismos estatales ya se encargaban. Ahora, Milei apunta a una contrareforma que le devuelva el mandato único a la institución.
Una de las modificaciones más polémicas del kirchnerismo fue al artículo 20 de la Carta Orgánica, el cual regula los adelantos transitorios que permiten al BCRA financiar al Tesoro mediante emisión monetaria.
Previo a la reforma de Marcó del Pont, estos adelantos no podían superar el 12% de la base monetaria y tenían un plazo de 12 meses.
Después de los cambios, la capacidad del BCRA de realizar adelantos al Tesoro se amplió, se aumentaron los límites para el financiamiento y se eliminaron restricciones sobre el destino de esos recursos.
De este modo, el central pudo incrementar la emisión monetaria para financiar al Tesoro, una práctica que sus críticos consideran un factor de presión sobre la inflación.
Otro de los cambios de la era kirchnerista fue que la institución emisora quedó sujeta a las políticas del gobierno central, lo que derivó en menos autonomía.