La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA) frustró una trama para cometer "un importante acto terrorista en Estados Unidos" vinculado a Irán, informaron hoy fuentes federales.
El atentado incluía el asesinato del embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos, Adel Al-Jubeir, con una bomba y otros ataques posteriores con bomba contra las embajadas de Arabia Saudí y de Israel en Washington.
El secretario de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder, afirmó hoy que Irán tendrá que rendir cuentas sobre su papel en la trama desarticulada para atentar contra el embajador saudita en Washington.
En una rueda de prensa en Washington, Holder indicó que Irán pagó a dos hombres en torno a US$ 1,5 millones para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos.
Dos hombres, que presuntamente trabajan para "entidades del Gobierno iraní", han sido acusados de conspirar para perpetrar esos atentados, explicó Holder.
El FBI y la DEA descubrieron el complot cuando uno de los sospechosos se puso en contacto con un agente secreto informante de la DEA, al que creía miembro del cártel de Los Zetas en México, para pedir asistencia para asesinar al embajador saudí, Adel Al Jubeir.
El Gobierno mexicano colaboró en la desarticulación de la trama terrorista.
Los dos presuntos conspiradores fueron identificados como Manssor Arbabsiar y Gholam Shakuri y habrían recibido un millón y medio de dólares del Gobierno iraní para cometer los atentados, informó el secretario de Justicia.
Holder apuntó que Arbabsiar, que fue detenido el pasado 29 de septiembre en Nueva York y cuenta con nacionalidad estadounidense, confesó que trabajaba para la Guardia Revolucionaria Iraní. En tanto, Shakuri, que está radicado en Irán, sigue en libertad, dijo Holder.