En pleno Mundial, y con un permiso de la justicia argentina para viajar al encuentro -debido a una causa abierta por una posible retención indebida de aportes previsionales e impuestos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA)-, Claudio “Chiqui” Tapia vuelve a estar en el ojo internacional por un posible fraude económico bajo su gestión.
Ahora, el FBI inició un proceso para tomar declaraciones a testigos con el fin de reunir antecedentes para hilar los depósitos bancarios que recibió la empresa TourProdEnter, por un monto que asciende a los US$ 260 millones.
Según publicó el diario argentino La Nación, el Departamento de Justicia de EEUU busca esclarecer cómo la entidad, liderada por Tapia, canalizó fondos a través de su sistema financiero, y si dichas operaciones con la empresa americana pudieron haber incurrido en algún delito bajo la justicia estadounidense. En concreto, investigan si hubo lavado de activos o fraude bancario.
Agentes del FBI y fiscales americanos comenzaron a llamar “gente de interés” para esclarecer el traspaso de dinero. El primero fue el empresario Guillermo Tofoni, denunciante de la estructura financiera utilizada para administrar contratos comerciales internacionales de la entidad.
El medio argentino además informó que se analiza notificar a declarar a exfuncionarios del actual gobierno de Javier Milei que hayan tenido acceso a información sensible sobre la entidad de fútbol o que intervinieran en la supervisión de las operaciones realizadas en los últimos años.
¿Por qué TourProdEnter está en el ojo de la investigación?
La compañía habría actuado desde finales de 2021 como agente de contratos internacionales de la AFA, vinculada a Javier Faroni y su esposa, Erica Gillette.
Según los documentos que están siendo periciados por el FBI, la compañía administró cerca de US$ 260 millones provenientes de acuerdos comerciales firmados con grandes compañías internacionales.
Además de ello, cerró tratos millonarios para partidos amistosos o negocios ligados a la marca de la Selección Argentina. La cifra puede superar los US$ 300 millones.
La mayoría de los fondos administrados por la empresa se movilizaron a través de cuentas abiertas en cinco entidades financieras del territorio estadounidense: Citibank, Synovus, Bank of America, JPMorgan y PNC Bank.