El auge de la inteligencia artificial (IA) está desdibujando las señales económicas en las que los bancos centrales se apoyan para definir su política monetaria, lo que aumenta el riesgo de que cometan errores con consecuencias perjudiciales, advirtieron economistas del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés).
Expertos del organismo con sede en Basilea, que asesora a los bancos centrales de todo el mundo, señalaron que el impacto de la IA sobre la inversión, el comercio y los precios de los activos es lo suficientemente fuerte como para “moldear las perspectivas globales en tiempo real”, respaldando el crecimiento pese a las tensiones comerciales y los shocks geopolíticos.
Indicaron que estos efectos ya son “grandes y observables” y podrían incrementar las presiones inflacionarias. Como ejemplo, destacaron que el gasto en centros de datos e instalaciones de fabricación de tecnologías de la información (TI) en Estados Unidos ha aumentado hasta representar el 0,8% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que el efecto riqueza derivado del alza en los precios de las acciones está impulsando el consumo.
Sin embargo, la IA también podría tener efectos desinflacionarios si mejora la productividad o si las preocupaciones por la pérdida de empleos asociada a esta tecnología reducen el gasto de los consumidores y debilitan el poder de negociación de los trabajadores.
Incertidumbre
Los economistas del BIS advirtieron que evaluar la magnitud y el momento en que se producirán estos efectos constituye un desafío para los bancos centrales, ya que un fuerte crecimiento del PIB podría reflejar simplemente el auge temporal de la inversión y los efectos riqueza, mientras que las ganancias de productividad más duraderas siguen siendo “inciertas y difíciles de medir”.
“La fuerza relativa y el momento en que actúan estas fuerzas siguen siendo inciertos”, señalaron en un análisis publicado el martes en el último boletín mensual del BIS.
Agregaron que “los efectos inflacionarios de corto plazo ya podrían estar comenzando a manifestarse”, mientras que “es probable que los efectos desinflacionarios emerjan de forma más gradual”.
Según el organismo, esta mayor incertidumbre incrementa el riesgo de una “calibración incorrecta” de la política monetaria. Argumentó que, si los bancos centrales sobreestiman las ganancias de productividad o subestiman el aumento de la demanda subyacente, corren el riesgo de mantener las tasas de interés demasiado bajas para contener la inflación.
La advertencia coincide con el inicio de una reunión de dos días de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos para definir su política monetaria, en un contexto de creciente preocupación por el grado en que el auge de la IA está alimentando las presiones inflacionarias en la economía estadounidense.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha sostenido que Estados Unidos está al borde de un renacimiento de la productividad impulsado por la IA, lo que daría a la Fed margen para reducir el costo del crédito sin reavivar la inflación.
No obstante, algunos responsables de fijar las tasas de interés en Estados Unidos advierten que, en el corto plazo, la inversión en centros de datos y la demanda de productos vinculados con la IA están elevando los precios.
Con una inflación que supera en más del doble la meta de la Fed según su indicador preferido, el índice PCE, Warsh enfrenta una presión creciente para demostrar que el banco central está comprometido con restablecer la estabilidad de precios.
Otros bancos centrales también enfrentan las incertidumbres asociadas a la IA.
El economista jefe del Banco Central Europeo, Philip Lane, afirmó a comienzos de este mes que sus efectos dependerán de si la tecnología desplaza trabajadores o les ayuda a producir más, y de si la oferta de energía puede mantenerse al ritmo del aumento de la demanda eléctrica.
También mencionó otras incertidumbres, entre ellas si la actividad relacionada con la IA seguirá concentrada en Estados Unidos y China, y la velocidad con que se adopte esta tecnología.
Evaluar el impacto global de la IA sobre la inflación será “un desafío importante” para los bancos centrales en los próximos años, concluyó Lane.