OpenAI y Google están vendiendo sus modelos avanzados de IA a gigantes tecnológicos chinos incluidos en la lista negra del Pentágono, lo que pone de manifiesto una brecha en los esfuerzos de Washington por frenar el desarrollo de la IA en Beijing.
Las empresas estadounidenses confirmaron a Financial Times que han estado suministrando servicios de IA a filiales con sede en Singapur de Alibaba, Baidu y Tencent, compañías a las que el gobierno de EEUU ha acusado de colaborar con el ejército chino.
Tras ser contactada por FT esta semana, OpenAI declaró que el mes pasado suspendió el acceso a su API —la interfaz de software que permite a los desarrolladores acceder remotamente a modelos de IA— a usuarios vinculados a Alibaba, debido a preocupaciones sobre un uso ilícito.
Aunque estas ventas son legales, han reavivado las peticiones de una regulación estadounidense más estricta para los modelos de IA, similar a las restricciones impuestas a la exportación de los chips utilizados para entrenar modelos potentes.
El gobierno de EEUU ha tomado medidas para controlar el acceso a modelos específicos de IA avanzada, como Mythos y Fable de Anthropic y GPT-5.6 de OpenAI.
Sin embargo, no ha prohibido el uso generalizado de software de IA de vanguardia por parte de entidades con sede en China, ni siquiera aquellas incluidas en la llamada lista "1260H", una lista negra ordenada por el Congreso que abarca empresas chinas con presuntos vínculos con el Ejército Popular de Liberación.
"La administración (Trump) insiste constantemente en que debemos superar a China en IA, pero el problema es que no han hecho nada respecto al control de las exportaciones, que es la herramienta real de la que disponemos para frenar a China", afirmó Chris McGuire, experto en tecnología y seguridad del Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations).
"Destilación"
El reciente bloqueo de usuarios de Alibaba por parte de OpenAI se produjo tras detectarse una presunta "destilación", práctica en la que los desarrolladores utilizan los resultados de modelos de IA para mejorar sistemas rivales. Según un portavoz, esta actividad fue comunicada al gobierno de Estados Unidos.
OpenAI declaró que no permite el acceso a sus modelos desde China, pero confirmó que autoriza a "algunas empresas" de propiedad o sede china a utilizar sus herramientas para operaciones en "países donde podamos aplicar salvaguardias y supervisar posibles casos de destilación".
La compañía añadió: "Preferimos que una mayor parte del mundo utilice una IA moldeada por valores democráticos antes que una IA controlada por gobiernos autocráticos", y agregó que "no creemos que la nacionalidad deba ser el único factor determinante para el acceso".
Google indicó que sus servicios de IA están disponibles en Hong Kong y Singapur, sujetos a sus políticas de uso, las cuales prohíben la destilación.
No obstante, señaló que las restricciones geográficas de venta no bastaban para mitigar el riesgo de destilación, ya que atacantes sofisticados podían eludirlas fácilmente.
Alibaba no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios. El mes pasado, la empresa solicitó a un tribunal estadounidense que ordenara al Pentágono retirarla de la lista negra 1260H, calificando dicha designación de "arbitraria y caprichosa".
Baidu declinó hacer comentarios. Tencent no respondió a la solicitud de comentarios sobre cómo utilizaba los modelos de IA estadounidenses.
Por el contrario, Anthropic ha prohibido a las empresas chinas y a las entidades extranjeras propiedad de estas utilizar sus modelos avanzados.