Por Alejandra Maturana
Recién han pasado algo más de 6 años desde que entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y China, llevando a este país a convertirse en el primer socio comercial de Chile.
Durante 2012, el intercambio comercial fue de US$ 33.266 millones, lo que corresponde a un 21% de las ventas al extranjero totales de Chile. De esto,
US$ 18.822 millones correspondieron a exportaciones nacionales, quedando con un saldo a favor importante en la balanza comercial.
Si bien es cierto que la mayor parte de las exportaciones son de cobre, las que corresponden a un 81% del total, también hay otras que muestran números interesantes. Por ejemplo, durante el año pasado el sector frutícola presentó un alza del 114% sumando un total de US$ 354 millones, los alimentos procesados alcanzaron los
US$ 356 millones y los envíos de celulosa llegaron a
US$ 802 millones.
Además, todo esto se vería potenciado con la nueva política que ha ido adoptando China. El impulso que se le pretende dar a la clase media en el crecimiento de la economía presenta una importante oportunidad para todos aquellos países con los que posee transacciones comerciales, incluyendo a Chile.
Esto se da principalmente por los cambios que se empiezan a percibir en los hábitos de consumo de la población pues, especialmente en este segmento, al elevar sus ingresos tienden a mejorar sus condiciones básicas de vida con nuevas exigencias de productos con valor agregado, más seguros y -muchas veces- de procedencia internacional, haciendo interesante introducir nuevos negocios que quizás antes eran impensados.
Y es que la clase media china representa hoy el mercado de consumo más pujante e interesante a nivel mundial pues, según datos del National Bureau of Statistics of China (NBS), se calcula que en 2004 existían 28 millones de habitantes de clase media en China, en 2010 eran 300 millones y para 2020 se proyecta que lleguen a ser 600 millones, lo que significaría que se sumarán 30 millones de personas por año a este segmento socioeconómico.
Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), los ingresos anuales de los chinos han aumentado considerablemente durante los últimos años. Mientras en el 2000 alcanzaban los US$ 945,6 de PIB per cápita, en la actualidad esa cifra llega a los US$ 6.644,5.