El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nombró a titanes de la industria, entre ellos Mark Zuckerberg, de Meta; el capitalista de riesgo Marc Andreessen; Larry Ellison, de Oracle; y Jensen Huang, de Nvidia, para integrar un nuevo consejo presidencial de tecnología que se enfocará en la política sobre inteligencia artificial y otros asuntos vinculados a la ciencia.
El Consejo Presidencial de Asesores en Ciencia y Tecnología será presidido por David Sacks, el inversionista de riesgo que actualmente se desempeña como el zar de IA y criptomonedas de Trump, junto con el director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, Michael Kratsios, según informó la Casa Blanca al anunciar este miércoles la conformación del panel.
Esta iniciativa es la señal más reciente del nexo entre Silicon Valley y la segunda administración de Trump, en momentos en que los líderes de la industria han respaldado su impulso para reducir las cargas regulatorias y tributarias, y reforzar la posición de Estados Unidos en áreas de vanguardia.
Otros ejecutivos incluyen al cofundador de Google, Sergey Brin; al director ejecutivo de Dell Technologies, Michael Dell; y a Safra Catz, vicepresidenta ejecutiva de Oracle. Según la Casa Blanca, se espera que en el corto plazo se nombren miembros adicionales. No está claro todavía cuándo se realizará la primera reunión.
Inteligencia artificial
El mandatario ha mostrado interés en establecer lo que la Casa Blanca describe como el “dominio estadounidense” en IA y activos digitales. Ha conseguido compromisos por miles de millones de dólares de líderes tecnológicos para expandir la infraestructura de IA, y se ha comprometido con políticas orientadas a liberar la producción energética doméstica para abastecer a los centros de datos.
La semana pasada presentó un plan nacional para regular la inteligencia artificial, en un intento por sentar las bases para que el Congreso cree un estándar federal para una tecnología que avanza rápidamente. El esquema del presidente contempla salvaguardas en Internet para niños, requisitos de permisos menos estrictos para reducir los costos de los centros de datos de alto consumo energético, y medidas para evitar la censura.
Sin embargo, el impulso a la IA ha emergido como un tema políticamente controvertido de cara a las elecciones legislativas de noviembre, en un contexto en que los votantes manifiestan molestia por el rápido desarrollo de centros de datos en sus comunidades, el uso de energía que está elevando los costos de los servicios básicos, las potenciales pérdidas de empleo derivadas de esta tecnología y la preocupación por eventuales daños ambientales. Ejecutivos y empresas tecnológicas están destinando dinero a campañas para elegir legisladores favorables a su industria.
Trump y sus predecesores en la Casa Blanca han creado en el pasado comités asesores similares para pronunciarse sobre ciencia y tecnologías emergentes, incluso durante el primer mandato del presidente. Aun así, Washington ha tenido dificultades durante décadas para regular tecnologías de rápida evolución, con herramientas que avanzan a un ritmo mucho más acelerado que la acción legislativa.