El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder chino Xi Jinping sostendrán su esperada cumbre en Beijing los días 14 y 15 de mayo, tras un retraso que sumó nueva incertidumbre a las relaciones entre las mayores economías del mundo.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, anunció este miércoles las nuevas fechas y señaló que Xi visitará Washington en una fecha posterior este año. Trump tenía previsto viajar a China a fines de este mes, pero pospuso la cita para concentrar su atención en la guerra con Irán.
La guerra generó nuevas tensiones en los vínculos entre Estados Unidos y China, incluso cuando ambas economías buscaban gestionar temas pendientes tras una tregua comercial alcanzada el año pasado y las persistentes fricciones en torno a Taiwán. Irán es un socio comercial clave para China, el mayor importador de crudo del mundo.
Si bien autoridades estadounidenses minimizaron cualquier efecto negativo del aplazamiento de la cumbre, insistiendo en que no tenía relación con los lazos comerciales ni con la relación de China con Irán, el retraso evidenció cómo el conflicto en Medio Oriente ha alterado la agenda económica y de política exterior de Trump. El mandatario había advertido previamente que la cumbre podría postergarse si China no se comprometía a ayudar a asegurar el estrecho de Ormuz, una vía marítima crítica para el suministro energético que quedó prácticamente cerrada por la guerra.
Trump, en general, ha mantenido un tono optimista respecto de China, desafiando los límites del apetito de su propio Partido Republicano por estrechar vínculos con un país que muchos sectores duros consideran el principal adversario geopolítico de Estados Unidos.
Aun así, Trump y Xi tienen mucho que discutir. La reunión reprogramada pondrá a prueba nuevamente cuán cómodos se sienten ambos líderes con el status quo en materia comercial, el respaldo de Estados Unidos a Taiwán y si habrá consecuencias por los ataques estadounidenses a Irán, que impulsaron un alza en los precios del petróleo.
Funcionarios de ambos países, incluidos el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, se reunieron en París en marzo, en un encuentro destinado a sentar las bases de la cumbre. Ambas partes expresaron su disposición a seguir estabilizando la relación tras una guerra arancelaria de represalias que elevó los gravámenes en 2025 y desató temores de una desaceleración económica global. Los países están discutiendo un posible panel de cumplimiento comercial para abordar disputas, un mecanismo que Greer ha denominado “US-China Board of Trade”.