Un segundo trimestre desafiante, pero no del todo perdido, creen los analistas locales que está enfrentando la economía nacional. Las primeras señales para lo que ocurrió en abril en el ámbito del comercio y la industria no fueron halagüeñas y, más bien, recordaron la caída de 0,5% con que cerró el Producto Interno Bruto (PIB) enero-marzo frente al mismo período de 2025.
Dado el mix de resultados dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), a lo que se sumó un alza del desempleo por sobre el 9%, en el mercado tendió a instalarse la expectativa de que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) del cuarto mes del año -que el Banco Central informará este lunes- habría acusado un descenso anual de entre 0,2% y 0,6%.
La producción industrial completó otro mes de descensos en abril, esta vez de 4,2%, arrastrada por las disminuciones en el segmento de la minería (9,0%) y la manufactura (2,5%) (ver gráficos).
Luego de un nuevo tropezón del Imacec -ya el cuarto del año-, la investigadora del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales, Valentina Apablaza, afirmó que abril tendrá una contracción, pero espera que se puedan retomar números azules, aunque acotados en los meses siguientes.
En su opinión, se podría esperar una normalización del sector no minero, que seguiría guiado por expansiones en comercio y servicios.
De esta forma, quedaría atrás la incidencia negativa de las limitaciones productivas asociadas a una baja ley del cobre, que está afectando la producción. A esto se sumará una base de comparación menos exigente.

La economista prevé que el segundo trimestre tenga una expansión cercana al 1,4% anual.
Una cifra levemente superior, de 1,5%, anticipó para el segundo cuarto la economista de BICE inversiones, Marcela Calisto.
La expectativa de la recuperación del crecimiento se sustenta en mayo-junio, porque para abril proyectó un Imacec de 0% anual para abril.
“El desempeño del segundo trimestre estará determinado, en parte, por la reversión de algunos factores de oferta que afectaron la actividad al inicio del año”, señaló.
Sin embargo, opinó que “la fortaleza de la recuperación seguirá dependiendo de la evolución de la demanda interna, en un contexto donde el mercado laboral continúa mostrando cierta debilidad”.
Un ritmo menor esperan en Itaú y, hecho, las cifras publicadas por el INE los llevaron a revisar a la baja su estimación para el Imacec de abril: ahora esperan una contracción del 1% anual, lo que se traduciría en una expansión del PIB de apenas 0,5% en el segundo trimestre.
“Los vientos en contra externos -incluidas condiciones financieras globales más restrictivas y precios del petróleo más elevados- continúan presionando el panorama de corto plazo”, explicó el economista del citado banco, Vittorio Peretti.
No obstante, precisó que un comportamiento de los flujos de inversión más sólido, junto con esfuerzos de política orientados a destrabar los proyectos privados, deberían ayudar a sostener una recuperación más persistente una vez que se disipen los actuales vientos en contra cíclicos.
Su perspectiva de un mejor escenario también contempla una moderación en el curso inflacionario en el país, cuya dinámica -dijo- está actualmente determinada por una combinación de shocks externos de corto plazo y presiones subyacentes aún acotadas.
“Consideramos que las recientes presiones de precios son en gran medida transitorias y están impulsadas por los costos de la energía, más que por un proceso inflacionario más amplio”, señaló.
Por lo mismo, añadió que las próximas cifras de inflación serán clave para evaluar la magnitud y profundidad de posibles efectos de segunda vuelta derivados del alza en los precios de los combustibles.
¿Se alcanzará el 2%?
Para el año, algunas de las proyecciones de PIB del mercado se mantienen cerca del 2%, pero se entiende que es cuesta arriba.
Calisto ratificó su previsión de crecimiento para todo 2026 en 2,3%.
“Si bien la economía ha mostrado señales de debilidad y persisten riesgos provenientes del escenario externo, seguimos con términos de intercambio favorables y esperamos que la demanda interna siga mostrando avances”, afirmó.
Peretti estimó una expansión del 2,1% para el PIB del año y precisó que “los datos más recientes refuerzan una narrativa de débil actividad en el margen y consolidan riesgos a la baja para nuestra proyección”.
Bajo el umbral del 2%, Apablaza anticipó una expansión en torno a 1,8% anual para el cierre de 2026.