por sebastián valdenegro toro
Uno de los grandes damnificados de las últimas crisis internacionales ha sido Europa y, más precisamente, su moneda: el euro.
Reflejando esta tendencia, en los últimos años la importancia de la divisa en el portafolio en que el Banco Central invierte las reservas internacionales ha venido en retroceso.
Si en 2009 la canasta se distribuía de manera relativamente pareja, con 60% en dólares estadounidenses y 40% en euros, el panorama es radicalmente distinto ahora.
Según consignan las memorias 2009-2012 del Banco Central, la presencia del euro se redujo casi a la mitad en el período. La divisa pasó de representar 40% de la cartera a sólo 22%, una baja de 18 puntos porcentuales. Mientras, el dólar cayó 12,2 puntos porcentuales en el período, de 60% a 47,8%.
Aunque ambas monedas mantienen una marcada relevancia en el portafolio del instituto emisor, lo cierto es que en los últimos tres años las divisas de países emergentes han irrumpido en la mira de la autoridad, destacando el dólar australiano y el canadiense, ambas incluidas a partir de 2010 en la canasta y que han casi triplicado su participación desde entonces.
El proceso de diversificación de la canasta comenzó en 2010 (ver gráfico), en vista de la necesidad de diseminar el riesgo cambiario entre monedas de varios países como consecuencia de la crisis de 2008-2009, en donde el instituto emisor, dicen expertos, aprendió que un shock fuerte en el valor del dólar o del euro a nivel internacional impactaría las reservas que mantiene el ente autónomo.
El economista jefe de Cruz del Sur, Valentín Délano, trabajaba como analista en el instituto emisor al momento de la reestructuración del portafolio de moneda.
“La razón principal es que cuando tienes un portafolio de monedas, tienes que diversificarte lo mejor posible. Y en ese minuto, el mandato eran dólares y luego se dieron cuenta de que habían zonas geográficas que tenían una buena performance y ofrecían buena cobertura. Además, responde a que la estructura comercial de Chile con el exterior se fue diversificando también”, recuerda el experto.
Menos euro y más emergentes
Para el analista de xDirect, Alexis Ossés, en el futuro las monedas australiana y canadiense aumentarán su prepronderancia en la canasta, en desmedro del euro.
“La estructura de esos países es muy parecida a la chilena, exportan mucha materia prima, igual que Chile. En Australia y Canadá las tasas de interés son altas, como en Chile”, explica.
Eduardo Orpis, de Finanzas Today, estima que el dólar, si bien ha cedido terreno, se mantendrá como la moneda refugio por excelencia a nivel mundial.
“El euro podría seguir cayendo en su ponderación en la canasta y monedas de países emergentes, en especial asiáticos, aumentar su relevancia. Pero la mayor ponderación de otras monedas de países emergentes dependerá de la capacidad de sus economías de generar activos financieros interesantes para invertir”, argumenta.
Délano, por su parte, ve probable próximas modificaciones en la cartera de monedas con especial énfasis en el euro, aunque más acotados. “Hay poca flexibilidad en los mandatos del Banco Central. El euro puede seguir cayendo, pero no es esperable un cambio muy brusco”, dice.
Reservas caen US$ 2.000 millones
En lo que va del año, las reservas internacionales del Banco Central se han reducido en poco más de US$ 2.000 millones.
Al 15 de marzo, el stock ascendía a US$ 39.544 millones, en contraposición a los US$ 41.640 millones que registró al 31 de diciembre del año pasado.
Operadores de mesa señalan que el diferencial de tasas de interés entre Chile y el mundo desarrollado -con países como EEUU, Japón y España con tipos de interés en niveles históricamente bajos- reduce la rentabilidad de los activos invertidos en el exterior por el instituto emisor.
El año pasado, el Banco Central de Chile fue el único que perdió reservas internacionales respecto a 2011 en la región.