Después de dos semanas violentas, la reciente calma en Medio Oriente hizo que los inversionistas vendieran dólares este lunes, mientras se encuentran a la espera de las decisiones del Banco Central de Chile y la Reserva Federal (Fed).
El dólar-peso cayó $ 7,8 hasta los $ 940,8 al cierre de la sesión, tras haber escalado $ 10 la semana pasada, alcanzando máximos de nueve meses en el registro de Bloomberg.
Algo de paz
El petróleo Brent bajaba 9,3% a US$ 87,8 el barril, con lo que las principales tasas de interés se relajaron y gran parte de las divisas emergentes se fortaleció. El dollar index, que mide al dólar frente a otras "monedas duras" borró una caída inicial para operar estable. Por su parte, el futuro de cobre transado en Londres subió 0,8% a US$ 6,24 por libra.
Estados Unidos e Irán no intercambiaron fuego este fin de semana, pues están dando espacio a que sigan las conversaciones entre mediadores para reabrir el estrecho de Ormuz. La disputa por el control de este pasaje estratégico hizo que el acuerdo de paz suscrito en junio pareciera haber quedado obsoleto.
Donald Trump confirmó que ha habido un acercamiento diplomático con la república islámica. "La única razón por la que quieren reunirse es porque los hemos golpeado muy duramente", dijo este lunes a la prensa antes de abordar el Aire Force One. "Hay una buena probabilidad de que algo pase, y si eso ocurre, bien. Pero si no, volveremos a hacer lo que estábamos haciendo", sostuvo.
Decisiones clave
Se avecina una semana activa para la política monetaria internacional, y que nuevamente promete estar marcada por las preocupaciones inflacionarias derivadas del conflicto. Mañana martes en la tarde el Banco Central dará a conocer su decisión de tasas, para la que, una vez más, no se esperan ver cambios.
Según los estrategas de BBVA, "es probable que el banco vuelva a destacar los riesgos a la baja para el crecimiento y al alza para la inflación", viendo que en los episodios de mayor tensión bélica ha adoptado un sesgo más restrictivo. "No obstante, dada la rapidez con la que evoluciona la situación, no esperamos cambios en la política monetaria por el momento", comentaron.
Al día siguiente será el turno de la Fed, y en este caso, el mercado no está tan seguro. Si bien los operadores prevén que el ente liderado por Kevin Warsh mantenga la tasa, descuentan un tercio de probabilidad de que anuncie un alza de 25 puntos base. Si no ocurriera este mes, dan por hecho que la subida vendría antes del cierre de año.
"El mercado ve un ciclo corto de una sola alza en septiembre, no el inicio de un nuevo ciclo restrictivo prolongado. El comunicado de Fed del miércoles y el PCE (índice de precios de gasto en consumo personal) del jueves definirán si ese escenario se consolida o se revierte.", escribió en su reporte semanal el CBO de Global66, Rodrigo Lama.
"La liquidez global sigue siendo el factor estructural que en el mediano plazo presiona al dólar a la baja, pero en el corto plazo esa fuerza está siendo dominada por dos variables que operan en la misma dirección: la inflación en EEUU que se resiste a ceder de forma sostenida y el diferencial de tasas reales que genera la postura de la Fed respecto al resto del mundo. Mientras esas dos variables no cedan, el dólar global tiene soporte estructural y las monedas emergentes enfrentan un techo natural de apreciación", dijo a propósito del billete verde.