Silex Microsystems irrumpió con fuerza en el mercado bursátil de Estocolmo y se convirtió en la apertura más sólida para una salida a bolsa europea de tamaño relevante en casi cinco años.
La compañía sueca debutó este jueves en "Nasdaq Stockholm", el principal mercado de valores de ese país, tras concretar una oferta pública inicial de acciones (IPO) por cerca de 2.000 millones de coronas suecas, equivalentes a unos US$ 220 millones.
El optimismo por la operación no tardó en llegar y la firma especializada en microchips incrementó con fuerza su valor de mercado. La colocación había sido fijada en 81 coronas suecas por acción, precio que valoraba a la compañía en cerca de US$ 1.000 millones, considerando unos 109,8 millones de papeles emitidos.
Finalmente, las acciones abrieron en 150 coronas en la Bolsa de Estocolmo y, cerca de este mediodía, ya se transaban en torno a 225 unidades e la moneda sueca, su nivel más alto de la jornada y más del doble del valor de la oferta inicial. Así, la acción acumulaba un salto cercano al 178% en su debut bursátil.
La firma se dedica a la fabricación de chips diminutos, muy especializados, que se usan en micrófonos para aplicaciones de IA, en sensores para vehículos autónomos y en equipamiento médico, entre otras funciones.
La operación reflejó el fuerte apetito del mercado por compañías vinculadas al desarrollo tecnológico y, en particular, al mundo de los semiconductores. Según información de Bloomberg, los fondos de pensiones suecos e inversionistas institucionales capturaron la gran mayoría de las acciones. Además, cientos de inversionistas habrían realizado órdenes por más de 50 veces el número de acciones restantes, aunque la mayoría no recibió asignación.
“El mercado de la tecnología MEMS (sistemas microelectromecánicos) está creciendo, impulsado, entre otros factores, por la IA, la automatización y la tecnología de sensores avanzada. Al expandirnos, reforzamos aún más nuestra posición de liderazgo global”, señaló el CEO de la compañía, Edvard Kälvesten.
El ejecutivo agregó que la salida a bolsa representa un paso “natural y estratégicamente importante” para Silex, al ampliar su base de accionistas y entregarle mejores condiciones para crecer globalmente y entrar en nuevos sectores.
“La industria de semiconductores está en un ciclo alcista muy potente. Crecerá por tercer año consecutivo a doble dígito y solo en febrero y marzo registró tasas de crecimiento interanual de 60% y 79%, respectivamente”, señaló Fernando Hales, portfolio manager de DVA Capital.
“Las proyecciones apuntan a que la industria alcance US$ 1,3 trillones en ingresos en 2026, impulsada principalmente por el driver de inteligencia artificial. En este escenario, la demanda del mercado por compañías expuestas a esta temática es enorme, y eso convierte el momento actual en una ventana especialmente atractiva para salir al mercado accionario. De ahí que tanto el IPO de Silex como los recientes IPOs de compañías chinas vinculadas al sector hayan registrado niveles de demanda extraordinarios en su oferta inicial”, agregó.
Destino
Los recursos levantados serán utilizados principalmente para financiar la expansión de la compañía en Estados Unidos, incluyendo la adquisición de una planta manufacturera en ese país, nuevas inversiones y eventuales adquisiciones.
La apuesta apunta a reforzar su presencia en su principal mercado: de acuerdo con datos de Bloomberg, las ventas de Silex en Estados Unidos alcanzan US$ 751 millones, por sobre los US$ 439 millones registrados en Europa y los US$ 28 millones en Asia.
“EEUU es nuestro mercado más importante. Es estratégicamente acertado estar cerca de algunos de nuestros mayores clientes y reducir el tiempo de comercialización”, afirmó Kälvesten.
Pese al entusiasmo, el prospecto también advierte riesgos vinculados a la historia de Silex como una empresa de propiedad china y a la participación minoritaria que seguirá manteniendo SMEI, factores que podrían influir en sus planes de expansión en Estados Unidos. Aun así, la compañía también continuará invirtiendo en sus instalaciones de Järfälla, en Suecia, donde proyecta aumentar la capacidad de sus salas blancas en torno a un 35%.
El debut de la firma sueca ocurre en un momento en que el mercado europeo de IPO ha estado bajo presión por las tensiones geopolíticas, la cautela de los inversionistas y la incertidumbre generada por la rápida disrupción tecnológica ligada a la inteligencia artificial.
“La reacción del precio de la acción se ve amplificada por la escasez de oportunidades de inversión en Europa en un momento de apetito insaciable por apuestas ligadas a semiconductores”, dijo el especialista en ventas de acciones de Forte Securities en Londres, Emmanuel Valavanis.
En esa misma línea, el debut de Silex se transformó en una prueba para el mercado europeo de salidas a bolsa y en un ejemplo de cómo el hambre del capital por participar en el desarrollo tecnológico va más allá de las “Siete Magníficas”.