El oro se ha posicionado como uno de los principales activos refugios en medio de diversos conflictos internacionales que lo han llevado a romper varias marcas en lo que va de 2026.
Al positivo desempeño que tuvo en 2025, llegando a varios máximos, el rally no se ha detenido en lo que va de 2026. Si el metal precioso cerró 2025 en torno a los US$ 4.500 la onza, hoy ya se ubica levemente sobre los US$ 5.300 la onza.
En este contexto, el mercado y grandes bancos internacionales como el Deutsche Bank y Bank of America han elevado las perspectivas para el commodity, estimando que su precio rondaría los US$ 6.000 hacia fin de año, justificando sus proyecciones bajo los efectos geopolíticos y el atractivo del metal amarillo como un nuevo activo de refugio.
“Creemos que US$6.000 por onza es alcanzable con un dólar más débil este año”, afirmaron analistas de la entidad financiera alemana.
El head of research de XTB Latam, Ignacio Mieres, afirmó que este nivel puede sostenerse “desde los fundamentos” y “especialmente por el aumento en la participación de inversores minoristas y por las compras continuas de bancos centrales”.
Así, el oro comienza cada vez a ser más demandado por el segmento minorista, que ve una oportunidad con el metal una combinación de refugio y especulación. “Como ha mostrado la historia del oro, cuando se desarrollan movimientos de esta naturaleza, es habitual que posteriormente se produzcan correcciones relevantes", agregó.
“Si bien aún hay margen para que el oro supere esos niveles, sobre todo considerando el comportamiento tendencial típico de los metales preciosos cuando se consolidan movimientos direccionales, estimamos que una parte relevante del recorrido ya se ha materializado”, sentenció.