Mercados
SVS y SBIF admiten impacto de La Polar en su agenda, aunque metas clave están cumplidas
A mes y medio que termine 2011, el balance arroja saldo positivo en proyectos de ley aprobados, test de stress realizados y normas en ejecución.
Por: Equipo DF
Publicado: Lunes 7 de noviembre de 2011 a las 05:00 hrs.
Por P. Gallardo y D. Morchio
Agendas completas y plazos delineados eran parte de la programación para 2011 de las superintendencias de Valores (SVS) y de Bancos (SBIF). Sin embargo, en dicho itinerario irrumpió La Polar a mediados de año, obligando a redefinir ejes, acelerar decisiones y recoger prontamente las lecciones del escándalo del retailer.
Un impacto que el regulador de Valores, Fernando Coloma, reconoce. “El caso La Polar distrajo muchos recursos al interior de la Superintendencia y en distintos ámbitos de la división de control financiero. La unidad de cumplimiento de mercado que tiene que ver el procedimiento administrativo y sancionatorio sin duda ha tenido un tremendo impacto”, sostuvo.
Agregó que incluso “hemos tenido que sacar gente de otras áreas para reforzarla en esta coyuntura y eso provoca problemas en distintas áreas”.
Otro tanto reconocen fuentes del regulador bancario, quienes sostienen que la situación provocada por el retailer también ha requerido efectuar ajustes a los programas de trabajo considerados para este año, lo que sin duda ha afectado plazos de entrega de algunos proyectos.
Eso sí, recalcan que en ningún caso se ha visto afectado el cumplimento del objetivo central institucional que es velar por la estabilidad y solvencia del sistema bancario.
Así las cosas, tanto la SBIF como la SVS se las ingeniaron para cumplir con puntos clave del plan original y, a la fecha, realizan un balance que evalúan satisfactoriamente, a mes y medio que finalice 2011.
El check list
Para la SVS las metas presentadas tenían que ver con proyectos ya aprobados y otros en avanzado trámite legislativo. Es el caso de la licitación de las pólizas para hipotecarios (despachada del Congreso); la Ley única de fondos y la supervisión basada en riesgo (ambas enviadas a trámite legislativo) y los nuevos requerimientos para intermediarios de valores, entre otros.
Por su parte, el regulador bancario dividió la tarea del año en cuatro áreas. La primera de ellas apuntó a una futura reforma a la Ley de General de Bancos, que según fuentes de la entidad se ha trabajado intensamente durante todo este año.
Ésta busca incorporar los requerimientos de capital contemplados en Basilea II, que se complementa con la actual normativa de gestión y solvencia y la publicación de información y suficiencia de capital asociada a riesgo, además de la difusión del nuevo estándar de IFRS.
Un segundo punto cumplido tiene que ver con la participación de la entidad en el Programa de Evaluación del Sector Financiero (FSAP) del FMI y el Banco Mundial, que se concentró en la eficacia de la supervisión y simulaciones de stress a la industria.
Respecto del frente interno, el regulador bancario se había puesto como meta la supervisión de riesgos sistémicos, los que se están abordando en el Comité de Estabilidad Financiera (CEF).
Sin embargo, dos normativas -Cuentas Vista y Gobiernos Corporativos Bancarios- que fueron sometidos por primera vez a consulta pública, siguen sin ver la luz, aunque fuentes de la entidad advierten que ambas están ad portas de promulgarse. Otro punto pendiente es el desarrollo de un nuevo sistema de cotización de créditos, que permitiría comparar la oferta de colocaciones.