La falta de precipitaciones y la escasa acumulación de nieve en la alta cordillera podrían impactar negativamente las cosechas agrícola de la provincia de Biobío, ante lo que se anticipa como un año con disminución de recursos hídricos para el riego de cultivos. Pese a estar ad portas de una nueva temporada invernal, el último informe de la Dirección General de Aguas (DGA), reporta que los déficits pluviométricos superan ampliamente el 50% en la región.
En Los Ángeles, el rezago alcanza 64,4%, seguido de cerca por Concepción con 64,3%, Pangue (60,2%), Mulchén (59,8%) y Abanico (55,5%).
Un factor que añade presión al sistema hídrico es el crítico estado de la laguna del Laja, el principal regulador natural e hidroeléctrico de la cuenca del Biobío. De acuerdo con los registros de la DGA, el embalse natural almacena actualmente 919,8 millones de metros cúbicos de agua. Este volumen representa una caída de 40,3% respecto de 2025 y un retroceso de 72,3% frente a su promedio histórico, operando a tan sólo 16,5% de su capacidad total.
Escaces de nieve
Sin embargo, desde la Sociedad Agrícola del Biobío (Socabio) la principal amenaza es la falta de nieve, considerada como una reserva estratégica para sostener la demanda de riego de la temporada estival. José Miguel Stegmeier, presidente del gremio, advirtió que la ausencia de nevadas compromete de forma directa la continuidad de la agricultura. “La nieve es la que nos permite regar durante el verano y tener reservas suficientes para distintas cosas, no solamente el riego”, explicó a diario La Tribuna de Los Ángeles.
El alto nivel de la isoterma cero ha provocado que las pocas precipitaciones en las zonas altas sean mayormente líquidas. “Estamos con lluvias bastante menores y con nevazones aún menores todavía”, comentó Stegmeier. Pese a las proyecciones, el dirigente mantiene sus esperanzas. “Ojalá que tengamos suficiente nieve para poder tener una reserva de agua en la cordillera, que el lago Laja se recupere y que tengamos los caudales normales durante todo el período estival”.
Patricio González, agroclimatólogo del Centro de Investigación y Transferencia de Riego y Agroclimatalogía (CIitra) de la Universidad de Talca, recuerda que este año nos enfrentaremos a un nuevo fenómeno de El Niño que “tiende a ser más cálido, lo que reduce la acumulación de horas frío necesarias para que los frutales logren un calibre y calidad óptimos para los mercados internacionales".
En cuanto a precipitaciones, el académico explica que “el cambio climático lo está frenando y eso es preocupante, porque ya llevamos desde 2007 a 2026, prácticamente casi 20 años de déficit, lo cual es un problema que hay que enfrentar”.
Infraestructura hídrica
Bajo esa mirada, Stegmeier ha insistido en la necesidad de agilizar proyectos que permitan la construcción de embalses que “fortalezcan la infraestructura hídrica, no sólo beneficiando al agro (…) los embalses también son mitigadores de impacto frente a eventuales inundaciones y dan seguridad al abastecimiento energético nacional”.
A su juicio, la provincia de Biobío, con vocación productiva en la agroindustria, requiere con urgencia la materialización de embalses como el de Duqueco, proyecto que permitiría asegurar el riego y potenciar la productividad en la zona. Asimismo, considera clave que en la Región de Ñuble se concrete definitivamente la construcción del embalse Punilla y otros proyectos de pequeños y medianos embalses en otros valles de la provincia del Biobío, extendiendo esta red hacia la provincia de Arauco y zonas de Concepción.