Fundado en 1903, el Club Deportivo Arturo Fernández Vial es el equipo de fútbol más antiguo de Concepción, y una de las instituciones más tradicionales y queridas de la Región del Biobío.
Pese a que está lejos ocupar un lugar protagónico en términos de resultados deportivos, "el almirante" o "el inmortal", como es popularmente conocido, acaba de lograr un triunfo que puede marcar un precedente legal y administrativo en el fútbol chileno.
Y es que, tras un extenso litigio, el Primer Juzgado Civil de Concepción ordenó poner término al contrato de concesión que la Corporación Club Deportivo Arturo Fernández Vial mantenía con la Sociedad Anónima Deportiva Profesional (SADP), que administraba el club. De este modo, el control total de la gestión del equipo volverá a manos de la corporación.
El magistrado Denis Oyarce Orrego acogió la demanda tras constatar que la SADP incumplió íntegramente el pago del precio de la concesión desde principios de 2024. Así, la justicia condenó a la sociedad anónima a pagar $ 22.209.500 por concepto de cánones adeudados, más cuotas de $ 1,2 millones mensuales reajustables por el IPC durante la tramitación del juicio.
Más allá de la sanción económica, el dictamen exige que, en un plazo de 15 días desde que la sentencia quede ejecutoriada, la concesionaria restituya a la Corporación todos los bienes, derechos y activos entregados en 2018. El tribunal argumentó, además, que al descender el equipo al fútbol amateur, cesó "la actividad deportiva profesional que constituía el presupuesto fáctico y jurídico sobre el cual las partes estructuraron la concesión".
El impacto en las finanzas
El director de la Corporación, Cristian Navarrete, dimensionó el impacto que tuvo este periodo en las arcas y en el prestigio del club, que acaba de cumplir 123 años de historia el 15 de junio.
"En términos concretos, sumando los meses adeudados más las costas del juicio, hablamos de una deuda superior a los $25 millones", detalla Navarrete. Sin embargo, advierte que el daño va más allá del balance: "Hubo una situación que afectó nuestro desarrollo institucional, deportivo y económico. Además de lo financiero, hubo un tremendo daño de imagen y reputación hacia la institución, un factor que es muy difícil de cuantificar, pero que fue enorme".
Respecto del estado real en que recibirán a la institución, la directiva reconoce que las expectativas no son altas y que el detalle fino será difícil de conocer hasta que se concrete el traspaso. No obstante, el foco está en la operación. "Recuperaremos elementos fundamentales asociados a la gestión institucional, los derechos deportivos, federativos, el uso de la marca, las redes sociales y todos aquellos bienes que forman parte del patrimonio. Son activos esenciales para el funcionamiento normal y para proyectar su desarrollo futuro", asegura.
La búsqueda de nuevo capitales
Con el fallo a favor, la prioridad de Fernández Vial se traslada de inmediato a la mesa de negocios: ordenar la casa, elegir un nuevo directorio y establecer las bases de una recuperación financiera sostenible que atraiga nuevos actores privados. Para iniciar este proceso, ya convocaron a una asamblea en su sede corporativa para el 3 de julio.
El rediseño del modelo de negocios mira al futuro y apunta directamente a generar confianza en el sector empresarial de la Región del Biobío. "La reconstrucción debe ser un esfuerzo colectivo. Nuestro objetivo es desarrollar un modelo sustentable basado en la transparencia, la responsabilidad financiera y en la participación activa de empresas colaboradoras", proyecta Navarrete en torno a la estrategia de financiamiento que viene.
Actualmente, el club cuenta con el respaldo de capitales locales históricos como Empresa Lucero, su main sponsor, y la óptica penquista Quick Vision. La meta de cara a la nueva administración es ampliar esa cartera corporativa y profesionalizar los vínculos comerciales. "Hacemos un llamado a todas las empresas que quieran vincularse y apoyar proyectos que van mucho más allá de un partido el domingo y que involucran a toda una comunidad", enfatiza el directiva.
Navarrete concluye que el dictamen no solo abre una oportunidad de inversión y reinvención local para el "Vial", sino que es un mensaje para toda la industria regulada por la Ley 20.019: "Creemos que este fallo puede transformarse en una referencia para el debate sobre la relación entre las corporaciones deportivas y las sociedades anónimas que administran sus activos, especialmente cuando esas administraciones proyectan su gestión sin considerar el sentido social de los clubes".