Este lunes se concretó el cierre de las operaciones de la Sociedad Agrolácteos de Chiloé, Chilolac. El cese de la planta, ubicada en Ancud, responde a una crisis financiera que se arrastra desde 2024, y deja a 130 trabajadores sin empleo y afecta a gran parte de la cadena de pequeños productores de leche locales a lo largo del archipiélago.
El cese de la producción, comunicado el viernes 31 de enero a los sindicatos, fue definido por la compañía ante la falta de liquidez y la acumulación de pasivos con proveedores, principalmente con pequeños y medianos productores, quienes entregaban los insumos para la producción de quesos, yogures y mantequilla, que eran distribuidos tanto en la isla como a nivel nacional.
La insolvencia de la lechera ya se había evidenciado y durante 2025, habían generado protestas entre productores locales, quienes en ese momento vertieron 800 litros de leche en la Plaza de Ancud para visibilizar el no pago de sus facturas, que entre otras razones son esgrimidas por la compañía para argumentar el cierre.
Impacto en la economía y el empleo
Hasta ahora, no hay certeza de cuál será la figura legal y administrativa para el cese de la producción; escenario que ha generado incertidumbre entre los trabajadores respecto a pago de finiquitos e indemnizaciones.
Ante el escenario, el director del Trabajo en la Región de Los Lagos, Claudio Salas, confirmó que, aunque existe una "intención declarada" de cierre, aún no se han formalizado las terminaciones de contrato ante la entidad. "La orientación que debemos entregar varía según la causal de término, facultad del empleador de la que todavía no tenemos certeza", explicó y adelantó que se han iniciado mesas de trabajo con los dirigentes sindicales para abordar la problemática económica y social que enfrentarán sus trabajadores y proveedores.
Los 130 despidos de Chilolac impactarán una economía local. Si bien las recientes cifras de empleo del INE registran sólo un 6,4% de desocupación en Los Lagos y una disminución trimestral en Chiloé, se evidencia también una fragilidad en la economía local y la generación de empleos, situación que podría dificultar la reinserción de trabajadores afectados.
La región presenta una tasa de ocupación informal del 27,1%; es decir, lo que ya empuja a uno de cada cuatro enfrenta desprotección social, un escenario precario que se vislumbra como riesgo inmediato para la mano de obra calificada que acaba de quedar cesante.
El alcalde de Ancud, Andrés Ojeda, junto a concejales de la comuna, sostuvo reuniones con los sindicatos para coordinar asesorías legales masivas, enfocadas en resguardar los derechos de los trabajadores en el inminente proceso de liquidación de activos.
Con el cierre de la planta de Chilolac se pone fin a 56 años de historia y a una de las empresas agroindustriales importantes de Chiloé.