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Actividad económica en Chile no levanta cabeza
El lunes se publicará el índice mensual de actividad económica (IMACEC) de abril. Considerando que la actividad arrastra una tendencia bajista que ha reducido las expectativas de crecimiento para este año y que abril será el primer mes completo que incorporará los impactos en la actividad tras el ajuste al MEPCO, esta tendencia alicaída podría mantenerse. Si el dato sorprende a la baja, podríamos ver caídas en las tasas de interés de corto plazo, ya que se reducirían las probabilidades de un alza de TPM en los próximos meses.
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Reporte de empleos de EEUU y la Fed
El viernes se conocerá el reporte de empleos de mayo, con el mercado atento al impacto del conflicto geopolítico en el empleo. El dato será clave ya que una sorpresa al alza podría consolidar la probabilidad de subida en la tasa de política monetaria para este año, mientras que un dato débil reforzaría temores de desaceleración. También será clave la evolución de salarios, dado el riesgo inflacionario, y las revisiones de meses previos. Pese a un consenso moderado por incertidumbre (aranceles y energía), las solicitudes de desempleo aún sugieren resiliencia.
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Posible reapertura de Ormuz
Los reportes recientes dan cuenta de negociaciones entre las partes, mediadas por Pakistán, en medio de ataques puntuales reportados por ambos bandos. Como ha sido la tónica desde el 27 de febrero, el mercado seguirá atento a noticias sobre un posible acuerdo entre ambas partes que permita la reapertura del estrecho de Ormuz y consigo, una corrección en el precio del petróleo. De materializarse ese escenario, vemos valor en los mercados emergentes, destacando Latinoamérica que permanece rezagada.
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Acciones chilenas: con espacio para subir
En el contexto actual, marcado por la persistencia del conflicto en Medio Oriente y una débil actividad económica local, el IPSA se ha mantenido por debajo los 11,000 puntos en el mes. A pesar de ello, los fundamentos de las compañías chilenas siguen siendo sólidos, llevando a las valorizaciones a niveles inferiores a sus promedios de los últimos 10 años. Bajo un escenario base que contempla una eventual resolución del conflicto y medidas fiscales que favorezcan al crecimiento y la inversión, vemos una oportunidad de entrada en las acciones chilenas.