El martes, en el Club de Polo San Cristóbal se llevó a cabo un conversatorio organizado por Bci Wealth Management al que asistieron importantes ejecutivos y dos speakers de primer nivel: el ensayista y periodista peruano, Álvaro Vargas Llosa; y el editor del Financial Times en América Latina, Michael Stott.
Ambos invitados debían estar presencialmente. Pero la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos durante la madrugada del sábado pasado, hizo cambiar los planes del editor del FT, quien se conectó de forma remota.
“Michael, yo sé que nadie tiene la bola de cristal, pero ¿qué crees que va a pasar?”, fue la primera pregunta que le hizo Iván Valenzuela. “Por un lado cambió todo: salió Maduro. Pero, por otro, no cambió nada. Quedó un régimen intacto, o sea, decapitado, pero intacto en todo lo demás. El resto del cuerpo sigue intacto y sigue funcionando aún sin su cabeza. Hay una enorme diferencia entre el paraíso petrolero descrito por el presidente Trump, el paraíso para los inversionistas, el país que va a romper todas sus relaciones con Cuba, Irán, Rusia, China (...); y la realidad en Caracas: que es un país que se llevó un tremendo susto tanto dentro del régimen y que está ahora muy incierto. La situación es muy volátil, es muy tensa, hay muchísimo miedo”, respondió Stott.
Sobre la actual presidenta interina Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro, el editor reflexionó que está en una situación “sumamente difícil”, pues fue formada en el movimiento del chavismo. Y ahora, en cambio, “está en una posición la cual, públicamente humillada, tiene que estar aceptando órdenes de Washington y entregándole resultados”. Delcy -según Stott-, no tiene "control alguno sobre las fuerzas de seguridad, la inteligencia, los militares. Todo eso queda en otras manos, en manos mucho más difíciles de controlar y mucho menos abiertas a una agenda de Washington”. En ese sentido, aseguró que “no va a sobrevivir por mucho tiempo, porque está en una posición imposible entre, ni siquiera la espada y la pared, sino entre dos espadas”.
Para el periodista, recién estamos empezando a sentir los efectos secundarios de lo ocurrido hace una semana. Y, desde su perspectiva, ahora hay un factor clave a observar: los pasos de Trump, un presidente “con un ego muy grande y se ha vuelto ahora un poco temerario”.
“Volvió a amenazar a Groenlandia y posiblemente tomarlo a la fuerza. Si llegara a suceder eso, lo cual creo que no es impensable después de lo que pasó en Venezuela, se acaba el tratado de la OTAN (...). Y he dado mucha atención a China y Rusia. Qué cosa tan maravillosa sería para Xi Jinping capturar al presidente presidente de Taiwán, llevarlo a Beijing y colocarle en un juicio por traición a la patria (...). A Vladimir Putin le fascinaría capturar a Zelenski y llevarlo a Moscú y enjuiciarlo. O sea, todos esos escenarios antes impensables ahora se vuelven posibles gracias al presidente Trump y el precedente que sentó”, finalizó.