En la última década, el colegio Cambridge College de Providencia ya había logrado cuatro veces –2016, 2017, 2018 y 2023– ser el primer lugar a nivel nacional en el ranking de la prueba de admisión universitaria. Y este año volvió a repetir la hazaña con un promedio de 893,4 puntos.
De un total de 30 alumnos que realizaron la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) en 2025, 10 obtuvieron el puntaje máximo en la evaluación de Matemáticas I (M1). La profesora de dicha asignatura, Laura González, dice a DF MAS que “la dimensión afectiva y la generación del vínculo son un componente fundamental en alcanzar la excelencia académica”.
El colegio a cargo del director Álvaro Valenzuela Latorre, ubicado en la calle Antonio Varas dentro de una casona estilo Tudor, fue fundado en 1961 por la profesora normalista Mireya Latorre en la casa donde vivía con su familia y mantiene un sello familiar que forma parte de su identidad. Cuenta con un solo curso por nivel y una mensualidad de $ 512 mil. En la declaración institucional de su página web el establecimiento reafirma que se mantendrá con un solo curso a futuro para no abandonar un clima de comunidad.
Joaquín Gutiérrez, egresado en 2025, puntaje nacional en Matemáticas I, estudió 14 años en el Cambridge College. Dice que la exigencia se traduce en una gran cantidad de preparación, ejercitación y retroalimentación por parte de los profesores. En IV Medio hacen ensayos semanales, ejercicios cronometrados, análisis estadístico de resultados, todo eso de la mano de una retroalimentación constante: “No se pasa materia. Llegada la mitad del año todo lo que se hace en el colegio es para preparar la prueba”.
Pamela Corro es apoderada desde 2012 y su hija, Isidora Collao, hoy es puntaje nacional de matemáticas. Desde su mirada, el sello del colegio se refleja en el “estricto cumplimiento de horarios de clase, libertad de plantear a los profesores dudas y opiniones por parte de alumnos y padres” y que “todo el personal conoce a cada uno de los alumnos del colegio”.
Por su parte, Verónica Barraza, jefa de UTP, habla de que los logros son la consecuencia de una cultura pedagógica construida en el tiempo, basada en “la retroalimentación como guía para el análisis y los procesos de reflexión, el ambiente familiar y de afectividad, la necesaria cohesión entre la familia y la institución, el diálogo que posibilita la evaluación de los requerimientos de apoyo”.