El fin de semana, pasadas apenas horas de la detención de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas especiales norteamericanas, se multiplicaron los posteos en foros de Reddit. Todos iban dirigidos al mismo tema: ¿Es momento de comprar acciones de petroleras estadounidenses como Chevron o ExxonMobil? Estas preguntas se volvieron tendencia horas después cuando Donald Trump, en su primera conferencia post operación en Mar-a-Lago, afirmó que EEUU administraría la transición en dicho país y que su gobierno iba a reactivar la industria petrolera local.
El anuncio no fue cualquier comentario al aire: Venezuela es, después de todo, el país con las mayores reservas de crudo en el mundo y hoy, tras el movimiento militar, es el foco absoluto de toda la comunidad de inversiones.
Por eso, firmas como Chevron, Exxon y ConocoPhillips experimentaron fuertes crecimientos en la primera jornada bursátil después de la intervención militar norteamericana. Lo mismo ocurrió con las firmas de servicios petroleros, como SLB and Halliburton, que subieron más de 9% cada una el lunes. Todas estas fueron, por lejos, los principales “movedores” del S&P500. Sin embargo, al día siguiente, la mayoría enfrentó correcciones fuertes.
Algunos en el mercado esperan que estas compañías, de alguna forma u otra, profundicen su presencia en Venezuela. Algunas ya están y otras tienen vínculos históricos con el país sudamericano.
A pesar del optimismo inicial, hubo algunas empresas petroleras estadounidenses que cayeron fuerte por el temor a que la irrupción del crudo venezolano desplace la relevancia del shale (petróleo de esquisto) norteamericano. Por ejemplo, productores como Devon Energy y Diamondback Energy sufrieron caídas de 3,5%, mientras que firmas de infraestructura como Targa Resources retrocedieron un 1,8% ante la amenaza de un nuevo competidor masivo en el barrio.
Los desafíos: el costo de la reconstrucción
Si bien algunos inversionistas están “bullish”, la situación presenta muchísimos desafíos, algunos muy difíciles de digerir en el corto plazo.
Por ejemplo, la infraestructura venezolana está en pésimas condiciones. Si bien es el país con más reservas de crudo en el mundo, su producción ha caído sistemáticamente en los últimos años. Desde que Maduro tomó el poder en 2013, Venezuela producía 2,5 millones de barriles de crudo al día, y ahora apenas roza el millón. Por eso, estimaciones de Rystad Energy sugieren que se necesitan US$ 53.000 millones solo para mantener la producción estancada en los niveles actuales durante los próximos 15 años.
A esto se suma que, desde 2003, la petrolera estatal (PDVSA) ha sido utilizada como la “caja chica” de los militares, lo que ha provocado un éxodo masivo de personal calificado. Reactivar aquel trabajo técnico, dicen especialistas, podría durar décadas: incluso en un escenario optimista, dijo Dan Pickering a Barrons’s, a Venezuela le tomaría tres años sumar apenas 500.000 barriles diarios, lo que representa una cifra mínima frente a los 8 millones de barriles que hoy produce el petróleo estadounidense.
Jorge Tolosa, operador de renta variable de Vector Capital, lo explica de esta forma: “Se estima que se deben hacer fuertes inversiones en equipamiento e infraestructura, de entre 30 mil y 40 mil millones de dólares, para que recién en los próximos 18 meses Venezuela pudiese volver al nivel de producción de tres millones de barriles diarios. Sin embargo, las compañías hoy no cuentan con esos recursos”.
Y agrega: “Ante la inseguridad e incerteza jurídica institucional que existe en ese país, las empresas todavía están en proceso de evaluación de si conviene o no realizar la inversión. Lo que buscan es claridad institucional, jurídica y respeto a la propiedad privada”.
Además, Tolosa dice que la postura de EEUU “es que las petroleras sean las que inviertan los recursos, pero el sector privado necesita certeza. Lo que sí es un hecho es que las refinerías del Golfo de México cuentan con la infraestructura para recibir el tipo de petróleo que extrae Venezuela”.
Sobre todo esto, hay un elemento más grande que requiere análisis: el precio del petróleo prácticamente no se ha movido. Y la razón de esto, han explicado distintos bancos de inversión, es simple: la producción venezolana solo representa el 1%.
Sin embargo, hay un dato que podría cambiar el panorama: esta semana Donald Trump afirmó que está dispuesto a “reembolsar” a las compañías petroleras estadounidenses que activen inversiones para reconstruir y modernizar la infraestructura energética en Venezuela.