Mestizo en Barrio Italia: Cómo es el nuevo proyecto de Smiljan Radić en Santiago
El reciente ganador del Pritzker estuvo los últimos dos años trabajando un segundo restaurante Mestizo, esta vez en Providencia. Él también se encargó en 2007 de la arquitectura del original en Vitacura. El de ahora, que abre en mayo, es una obra distinta: se inserta en un viejo galpón de 515 m2, del cual rescató prácticamente todo. La idea, explica Radić, era “mantener en pie una estructura muy frágil y pobre que había caído en abandono”. Ignacio Murúa, de la familia dueña de ambos restaurantes, da más detalles.
Por: Patricio De la Paz
Publicado: Sábado 21 de marzo de 2026 a las 21:00 hrs.
Noticias destacadas
El origen de todo está en una tocata, hace dos años. Ignacio Murúa -ingeniero comercial y artista- organizó esa noche una sesión de música en el mismo espacio donde décadas atrás había funcionado el galpón en que su padre tenía el taller para sus trabajos de diseño gráfico e industrial. En Avenida Italia, entre Marín y Santa Isabel, en Providencia. Smiljan Radić fue uno de los asistentes. Ya se conocían: la familia Murúa -a través del grupo Comer y Beber- es dueña del restaurante Mestizo, en Vitacura, que el arquitecto diseñó en 2007 y es considerado una de sus obras emblemáticas.
Esa noche de música, donde Murúa tocó junto a Álvaro Díaz (31 Minutos), Radić quedó sorprendido con la infraestructura del viejo galpón. Le dijo a Murúa que lo dejara hacer un proyecto allí, rescatando lo más posible la construcción antigua. Murúa -quien ya tenía la idea de armar un restaurante en ese sitio- no lo dudó: “Es como que Picasso te diga que te quiere hacer un retrato”, comenta. Lo echaron a andar sin demoras. Hoy el trabajo está concluido y se ha visto repentinamente puesto en vitrina luego de que Radić se ganara la semana pasada el Premio Pritzker, considerado el Nobel de la arquitectura. Todos quieren saber de qué se trata y cómo es su más reciente proyecto en Chile.
Ignacio Murúa recibe a DF MAS una noche en el restaurante, que también se llama Mestizo “aunque algunos ya le ponen apellidos, como Barrio Italia”. Dice que va a abrir en mayo y que hasta ahora sólo se ha usado para contados eventos privados, como la celebración que el mismo Radić hizo allí el lunes pasado para festejar su Pritzker, con 200 invitados. Murúa se nota satisfecho de encontrarnos allí a esta hora, cuando se está yendo el día, ya que asegura que la iluminación hace lucir mucho más la propuesta. Y tiene razón.

Sin tocar nada
Este lugar, cuenta Murúa, está ligado a su memoria. Dice que después del colegio se venía para acá a ver el trabajo de su padre, Arturo, y a jugar. Eran los años ‘80. El galpón ocupaba una superficie de 515 metros cuadrados, emplazados en medio de dos casas que también son de la familia y que en años recientes los hijos han usado para realizar actividades culturales, como exposiciones de arte, charlas, lecturas, que planean seguir haciendo.
Smiljan Radić mantuvo intactas casi todas las estructuras del galpón. Y lo que intervino -como trabajar los suelos, armar espacios para la cocina o reemplazar algunas medianeras- lo dejó marcado explícitamente con hormigón de color verde. Sobre este trabajo, el arquitecto comenta a DF MAS: “Se trata del Mestizo Italia que ya está terminado… Consiste en una reparación básica de su entorno inmediato: mantener en pie una estructura muy frágil y pobre que había caído en abandono”.
“Se trata del Mestizo Italia que ya está terminado… Consiste en una reparación básica de su entorno inmediato: mantener en pie una estructura muy frágil y pobre que había caído en abandono”, dice Radić.
En diciembre pasado, la revista española El Croquis dedicó su edición 232 a repasar las obras de Radić entre 2019 y 2025. Se incluyó este proyecto del Mestizo en Barrio Italia. El propio arquitecto escribe allí algunas ideas sobre esta obra: “Entre dos casas colindantes, el propietario, que se dedica a la realización de eventos publicitarios, había ido acumulando cachivaches y estructuras menores que reutilizaba en otros eventos o simplemente almacenaba esperando su hora. En un principio, en ese intersticio, se me propuso construir un restaurante y luego -entusiasmados por una cierta confianza con el arquitecto- se amplió la gama de usos hacia ‘otras cosas’. Una cierta fealdad con carácter permite salvar un objeto, o un espacio, de su inevitable destino al vertedero, y este estado de cosas, asociado a un coste limitado, facilita la asunción de riesgos”.
En la publicación cuenta que escanearon todo el lugar para hacer un modelo digital, que luego se convirtió en el proyecto, con “todo aquello que no debíamos perder de vista”. Hacían visitas semanales a la obra.
Murúa complementa: “Smiljan trató el galpón como si fuese una ruina romana, donde no se puede tocar nada. Lo respetó como un patrimonio cultural de barrio. Hizo estudios con drones para ver cómo estaban los galpones, cómo se podía intervenir, cómo dibujar lo que ya estaba. Estos galpones tienen 40 o más años, no existían planos. Él dibujó desde cero”.
Desde la calle, lo único que alerta sobre el restaurante es un graffitti con su nombre, encargado por los dueños y realizado sobre la pandereta blanca donde está la puerta de ingreso. Ésta es estrecha, como todas las antiguas de este barrio. Por ahí se accede a un patio, donde destaca una columna de hormigón verde de 6 metros de altura, realizada por la escultora Marcela Correa, esposa de Radić y estrecha colaboradora en varias de sus obras. También hay un olivo centenario, trasladado especialmente para acá e instalado con una grúa. Murúa explica que en este espacio de acceso incluso se podrían instalar más mesas y sillas si se requieren: “La idea es hacer uso flexible de los espacios, adaptándose a la necesidad del momento”.

Con un sol propio
Luego del primer patio, hay dos espacios pensados como comedores, uno de los cuales enfrenta a una gran cocina a la vista. Las paredes están sin decoración, salvo una que tiene colgada una réplica de una pintura de Jan van Eyck. Las sillas son plegables, las mesas son antiguas. “Las compramos aquí mismo en los anticuarios del barrio”, cuenta Murúa. Al frente de uno de los comedores, tras abrir una puerta corredera original, aparece un pasillo donde funcionará una barra larga -donde se servirán picoteos- que termina en un pequeño patio que mira a la calle a través de un muro de vidrio. “Tiene marcas de que alguien intentó quebrarlo; y lo dejaremos así. Es parte de la vida del barrio, para qué pelear con eso”, señala.
Existe otro patio, al que se llega luego de cruzar los dos comedores. Tiene un impecable e inclinado piso de hormigón verde -que en algo recuerda a las canchas de skate-, donde conviven un limonero que existe hace años y una higuera que se instaló ahora. Y por un costado, ya metiéndose en una de las casas laterales, hay una pieza con un pequeño comedor -una mesa, cinco sillas- y una lámpara de lágrimas.
“La iluminación es clave”, insiste Murúa. La fuente principal es un poste alto que en la cima tiene un gran círculo con focos que dan luz, desde arriba, a todos los rincones del restaurante. Como si fuera un sol. En los espacios abiertos, la luz cae directa. En los espacios techados, como los comedores, entra tamizada a través de lucernarios que se dejaron entre los viejos latones del techo. Es una luz cálida, como la que daban los antiguos postes callejeros. El efecto es interesante: la luz interior, que se genera desde el exterior, es siempre tenue. Como si uno se moviera un poco en penumbras.

La controversia y la explicación
Murúa dice que aún no puede anunciar quién será el chef que se hará cargo de la cocina, pero adelanta que es un cocinero chileno muy conocido. “Va a ser noticia”, se ríe. Respecto de la oferta gastronómica, señala que “aquí la idea es que las personas vengan a compartir y pidan varios platos. Hay que considerar también que la gente en este barrio es gastronómicamente bien sofisticada”. Los precios, explica, serán más baratos que en el otro Mestizo.
Sobre los horarios de apertura, Murúa dice que posiblemente el fuerte sea la noche. “Este es un barrio más juvenil, más nocturno. Es una dinámica distinta a un comedor tradicional”. Pero si la hora de almuerzo prende, darán también ese servicio. “Es un barrio con mucha vida. Después del estallido, avenida Italia despegó”, señala. La capacidad del restaurante es de 150 comensales.
No quiere hablar de la inversión involucrada, sólo dice que ésta fue “más ligera” que la del Mestizo de Vitacura. “Se ve una obra barata, pero no lo es tanto. Sólo en el piso hubo que poner toneladas y toneladas de hormigón, llenarlo como si fuera una piscina”.

El nuevo restaurante no deja de causar cierta controversia, que incluso asume el propio Murúa. “Pero el proyecto hay que entenderlo bien, eso que hablábamos de adaptarse al entorno, de respetar un patrimonio cultural”, dice. Imágenes del lugar que se conocieron en redes sociales hace algunas semanas provocaron comentarios negativos, que criticaban lo que consideraban la extrema simpleza de la propuesta, que parecía un trabajo e medio hacer. Tan distinto al Mestizo original. Murúa tiene su respuesta.
“Todo el mundo dice: ¿pero por qué Mestizo?, ¿por qué si son tan diferentes? Y es porque la idea nuestra es mirar un restaurante como un ente que se adapta al barrio y la cultura que le tocan, que emerge de las condiciones que te da el terreno. En Vitacura nos integramos al Parque Bicentenario, nos metemos en él, nada interfiere su vista. Aquí nos adaptamos a un barrio con otras características. Acá hay memoria”, explica, mientras la luz entra suave, desde lo alto, sobre el comedor.
6 preguntas para Radić
- ¿Cuándo y dónde te enteraste de que ganaste el Pritzker?
- Recibí la noticia con gran sorpresa mientras estaba trabajando en Suiza, a mediados de enero.
- ¿Cuál fue tu sentimiento más profundo al recibir esta distinción? Lo llaman el Nobel de la arquitectura…
- Sorpresa y una cierta angustia por estar en primera línea. El reconocimiento por parte de tus pares es extraño y cuando sucede tiene un significado especial.
- El Pritzker premia a un arquitecto vivo “que haya realizado un aporte significativo a la práctica mundial”. ¿Cuál es el tuyo?
- Si respondo esta pregunta, conllevaría una sobre lectura de mi trabajo, ella debería ser contestada por especialistas. Yo trabajo tratando de hacer las cosas lo mejor posible dentro de posibilidades reales. Es una práctica que ensaya con lo que la historia de la disciplina nos ofrece caso a caso.

- Para premiarte se consideró no sólo tu obra construida, sino también las publicaciones e iniciativas de difusión de la Fundación Arquitectura Frágil, que fundaste y presides. ¿Qué rol cumple la difusión en tu trabajo?
- La Fundación de Arquitectura Frágil nunca ha difundido mi trabajo, por el contrario, se trata de tener un campo de ensayo paralelo que permita relacionarse con otros de manera diversa. Mis proyectos de arquitectura se difundían ahora último vía monografías cada seis años y unas pocas publicaciones intermedias. Se trata de aparecer lo justo y necesario para mantener una cierta discusión con algunos arquitectos fuera y dentro de Chile y no aumentar demasiado el ruido ambiental. En todo caso, considero que lo que se hace en la Fundación sigue siendo parte de un trabajo colectivo de nuestra oficina.
- Te interesa la arquitectura experimental, que desdibuja los límites de la disciplina. ¿Es un propósito que bajas a todas tus obras? ¿una especie de cruzada personal?
- Para nada, lo que hago es lo único que sé hacer. No hay un propósito de fondo. Se trata de estrujar al máximo posible las alternativas materiales en cada proyecto. A veces resulta, muchas veces no. Ampliar los bordes de cualquier profesión la complejiza y la hace requerir pensamientos más flexibles, no determinados a priori, lo cual es bueno.
- ¿Qué proyectos nuevos tienes por delante?
- Estamos avanzando con el proyecto del pabellón multifuncional y la reestructuración del palacio de telecomunicaciones de Fira en Barcelona, un proyecto de torres de viviendas en Tirana, unas casas en Suiza y una instalación en España, protagonizada por un circo pobre chileno. Tristemente, en Chile no estoy haciendo nada nuevo.
Te recomendamos
ARTICULOS RELACIONADOS
LO MÁS LEÍDO
Newsletters
SalfaCorp formaliza ingreso al negocio de multifamily: levanta fondo junto Ameris para invertir en el sector
El vehículo contempla una inversión total de US$ 86 millones, mientras que el portafolio representará cerca de 1.000 departamentos, con sus respectivos permisos de edificación y emplazados en zonas urbanas.
Industria inmobiliaria hace un llamado “urgente a la prudencia” tras caída en ventas por anuncio de suspensión del IVA
Ingevec reporta una baja de entre 30% y 40% en la comercialización. Explican que la especulación por una eventual disminución en los precios ha frenado las decisiones de compra.
Dirigente sindical revela sueldos de principales ejecutivos de la ACHS en medio de causa en el TDLC
El gasto en remuneraciones anuales de altos mandos representó un monto de $ 6.681 millones durante 2024 y la asociación dijo que "es total y absolutamente falso" que esa cifra corresponda sólo a nueve ejecutivos como dice el representante sino que a un número mucho mayor. También refutó que se hayan negado a entregar esta información.
BRANDED CONTENT
Camila Elizalde; una chef que ha hecho del perfeccionismo una fuerza transformadora
Conoce aquí la entrevista a una de las chef más destacadas a nivel nacional y americano en el arte de la pastelería. En este capítulo, Camila reflexiona sobre los desafíos de liderar en un entorno competitivo y la importancia de construir espacios donde la excelencia y la empatía convivan. Mira la entrevista haciendo aquí.
Dra Susan Bueno y el impulso que la mueve a avanzar, investigar y aportar a la sociedad.
Su curiosidad temprana la llevó a estudiar las enfermedades infecciosas y a contribuir en el desarrollo de la primera vacuna aplicada masivamente en Chile contra el Covid-19. Hoy, la Dra. Susan Bueno, reconocida en 2024 como inventora del año, continúa aportando desde la investigación al fortalecimiento de la salud. Mira aquí su entrevista
Jorge Carinao: la fuerza de creer cuando todo parece imposible
Te invitamos a conocer la historia de Jorge Carinao, deportista paralímpico chileno que ha transformado la adversidad en fuerza y el esfuerzo en orgullo nacional, demostrando que no existen límites cuando hay convicción y sueños claros. No te pierdas esta inspiradora entrevista
Instagram
Facebook
LinkedIn
YouTube
TikTok