La petrolera argentina YPF anunció que iniciará entre fines de 2027 y comienzos de 2028 una campaña de exploración offshore frente a las costas de Uruguay, en una apuesta que, de resultar exitosa, podría transformarse en uno de los mayores desarrollos petroleros de la región.
El anuncio fue realizado por el presidente y CEO de la compañía, Horacio Daniel Marín, durante una presentación en la Bolsa de Comercio de Córdoba, donde afirmó que el bloque exploratorio podría tener un potencial incluso superior al de Vaca Muerta, el mayor yacimiento de hidrocarburos no convencionales de Argentina.
"Si tengo que jugar una ficha, la juego, y la vamos a jugar a fines de 2027 o principios de 2028 en Uruguay porque tenemos el 100%. Es algo gigante y, si da bien, puede ser muchísimo más grande que Vaca Muerta", sostuvo el ejecutivo.
Marín explicó que el objetivo de la campaña será comprobar la existencia de un yacimiento comercial de hidrocarburos y evaluar su potencial productivo antes de decidir un eventual desarrollo.
La apuesta geológica
Las expectativas de YPF se apoyan en estudios sobre la formación geológica del océano Atlántico y en las similitudes entre la plataforma marítima uruguaya y algunas cuencas productoras de África, especialmente Namibia, donde en los últimos años se han registrado importantes descubrimientos de petróleo.
"África y América estaban juntos. Todo lo que da en África da en América y viceversa", explicó Marín al referirse a la teoría geológica que sustenta la exploración.
El proyecto forma parte de un renovado interés por el potencial offshore de Uruguay. Antes de que finalice este año, la estadounidense APA Corporation prevé perforar un pozo exploratorio en aguas profundas -el primero desde 2016-, mientras compañías como Chevron, Shell y la propia YPF continúan desarrollando campañas sísmicas en distintos bloques de la plataforma marítima.
La nueva ofensiva exploratoria ocurre en un escenario en que la transición energética mantiene el foco sobre las energías renovables, pero donde el petróleo y el gas siguen concentrando más del 80% del consumo energético mundial.
Especialistas han advertido que el proceso responde más a una "adición energética" que a una sustitución inmediata de los combustibles fósiles, debido al crecimiento de la demanda global y a sectores como el transporte, la aviación y la industria pesada, donde las alternativas de descarbonización todavía enfrentan importantes desafíos.
En el caso de Uruguay, la exploración también tiene un componente económico. Aunque el país cuenta con una matriz eléctrica mayoritariamente renovable, continúa dependiendo de las importaciones de petróleo para abastecer gran parte de su consumo energético. Según cifras de Ancap, esa factura fluctúa entre US$ 1.000 millones y US$ 1.500 millones anuales, dependiendo de la evolución del precio internacional del crudo.
De confirmarse reservas comercialmente viables, la producción local podría reducir esa dependencia, sin modificar la estrategia de descarbonización del país.