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REGÍSTRATE AQUÍPor: Jorge Palomas
Publicado: Viernes 23 de mayo de 2014 a las 05:00 hrs.
La reforma tributaria propuesta por el actual gobierno, genera una onda expansiva que alcanza a prácticamente todo el acontecer económico nacional, tal como ha sido profusamente difundido por diferentes líderes de opinión. Uno de sus alcances, menos debatido hasta el momento, es cómo podría afectar a las clasificaciones de riesgo.
Primero, hay que establecer que nuestro rol como clasificadores, es el de poder determinar, basados en una metodología establecida, cual será la capacidad de pago de la deuda contraída por una empresa. En ese sentido, si la reforma se aprueba en los términos actuales, en un primer momento las clasificaciones no deberían verse modificadas significativamente, considerando que la capacidad de pago de los emisores -su solvencia- no sería afectada por la nueva figura tributaria.
No obstante, con el paso del tiempo y en la medida que las empresas enfrenten proyectos que requieran inversión en capital, efectivamente debería existir una mayor propensión a utilizar endeudamiento, lo que eventualmente podría llegar a afectar la solvencia de algunas compañías. En efecto, si llega eliminarse el FUT, fuente recurrente de capital, las empresas dejarían de disponer de este fondo para financiar sus inversiones, viéndose incentivadas en mayor medida que en la actualidad a recurrir al endeudamiento para obtener capital.
Ahora bien, hay industrias que la reforma toca expresamente a través de impuestos específicos, como las productoras de bebidas azucaradas y alcohólicas. Aunque no existe información acerca de la elasticidad de la demanda frente a los precios y se desconoce la capacidad de las empresas de traspasar a los consumidores el mayor costo que dichos impuestos les significarán, desde ya puede preverse una caída en sus márgenes y, por tanto, un deterioro de sus niveles de solvencia de manera directa y no indirecta, como el caso anterior.
Pese a ello, a las clasificadoras nos queda mucho todavía por analizar antes de llegar a cambiar las notas de clasificación de las compañías que podrían verse afectadas. De partida, aún no se sabe cuál será el diseño de estos impuestos específicos. Debe considerarse, además, que las empresas son capaces de adaptarse a nuevos escenarios en la medida que la aplicación de los tributos se realiza de manera gradual.
Sin duda, la reforma tributaria ha hecho mucho ruido, y lo seguirá haciendo, pero no ha llegado el momento aún de revisar las clasificaciones de riesgo. Sin embargo, nos pronunciaremos oportunamente si en el futuro empieza a notarse algún impacto, y no solamente desde el punto de vista tributario: hay que estar atentos a otros efecto. Entre ellos, a una potencial alza del costo de los insumos.
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