La guerra que lanzó a fines de febrero Estados Unidos e Israel contra Irán, y que ya se ha extendido con ataques por todo el Golfo Pérsico ha instalado un sentimiento de cautela en Chile ya que, como coinciden economistas, su impacto tendrá directa relación tanto con la extensión como la profundidad del conflicto, que sí pone de relieve las medidas internas reactivadoras que el nuevo gobierno está desplegando -como las detalló el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en el Seminario Económico de Diario Financiero esta semana- y que cobran una relevancia adicional en este contexto.
Lo de Medio Oriente, que ha provocado una enorme volatilidad en los mercados, es una "noticia en desarrollo" y los economistas advierten que, aunque es temprano para proyectar la trayectoria exacta de cómo se sentirá en el país, sí son claros los riesgos como alzas en el petróleo y decisiones de inversión que, de persistir el ambiente externo negativo, podrían empezar a frenarse o esperar un mejor momento.
“Aún es muy temprano para proyectar, el escenario está en pleno desarrollo”, señala George Lever, gerente de estudios de la Cámara de Comercio de Santiago, que pone el foco por ahora en que ha sido patente el “riesgo para los mercados energéticos traducidos en aumentos en precios del petróleo”.
“Hoy día lo que se está viendo… es que esta guerra tendría un carácter transitorio, en el sentido de que podríamos ver alguna distensión hacia las próximas semanas”, explica el economista jefe de Bci Estudios, Sergio Lehmann, quien de todos modos enfatiza lo cambiante de las noticias que llegan desde el Golfo Pérsico. De todas maneras, señala que “va a provocar algún impacto relevante en la inflación y por tanto alguna mirada más cauta de parte de los bancos centrales”.
De hecho, la más reciente Encuesta de Operadores Financieros (EOF), dada a conocer esta semana, mostró un aumento en las proyecciones de IPC para los meses de marzo y abril, que quedaron en 0,6% y 0,5%, respectivamente, al tiempo que descartan movimientos en la Tasa de Política Monetaria (TPM) del Banco Central, en el corto plazo.
En manos del precio (y reservas!) del petróleo
Las cosas, por cierto, también podrían ser peores, si se agravan los ataques y objetivos en los campos de petróleo y gas en el golfo Pérsico y sigue sin tránsito el estrecho de Ormuz. “Si esta guerra continúa se acabarán las reservas y habrá escasez de petróleo, lo que hará subir el petróleo enormemente”, advierte Nicolás Román, académico de la Universidad de los Andes. Lo cual no es menor, ya que por el estrecho de Ormuz, que es una zona clave del conflicto, transita cerca del 20% del petróleo global, lo que da a entender por qué cualquier interrupción genera presión inmediata o desestabilización en los precios.
Si eso ocurre, el efecto se amplifica. No solo por el peso puntual de los combustibles en el gasto de los hogares, sino porque son clave para el funcionamiento de toda la economía. “El combustible es un insumo que se requiere para toda la logística de traslado de productos”, explica Román.
Este impacto podría hacerse notar con rapidez en Chile. “En la canasta básica más del 50% de los productos son importados, por lo tanto el impacto se hará sentir”, sostiene el académico. De hecho, según el mismo informe, el alza del petróleo podría sumar cerca de 0,47% al IPC durante la primera mitad del año.
Pensar dos veces, antes de gastar
Por ahora, las señales son que recién comienzan a verse. Lever advierte que si bien es temprano para sacar conclusiones, “algunas encuestas detectan un grado importante de preocupación por el conflicto entre consumidores”, lo que se traduce en personas que empiezan a pensarlo dos veces antes de gastar por la incertidumbre del momento.
“Algunos indicadores de avance en materia de comercio electrónico muestran un leve deterioro durante marzo, pero aún muy incipiente”, agrega Lever.
Si el conflicto se extiende, el freno podría ser más evidente debido al impacto de una mayor incertidumbre en las decisiones de inversión, la misma que el Gobierno quiere reactivar para ayudar a la recuperación del empleo y el crecimiento económico.
“Esta mayor incertidumbre efectivamente puede tener algunos impactos de la demanda interna, más que sobre los consumidores, sobre la inversión”, señala Lehmann. En esa misma línea, agrega que “podría darse que algunos proyectos de inversión en algunos sectores en específico tiendan a postergarse esperando que se despeje la incertidumbre asociada a la guerra”.
Pese a esto, el escenario base sigue siendo reducido. “Es cierto de que hoy día estamos inmersos en una mayor incertidumbre, producto de que no hay certezas de cuándo esta guerra podría concluir”, afirma.
De ahí la importancia que Lehmann le asigna a las iniciativas que, ya anticipadas incluso antes de que estallara el conflicto en Medio Oriente, podrían ayudar a compensar las turbulencias que se perciben desde el frente externo. “En la medida que se van avanzando en algunas reformas de carácter más estructural, que van generando un mejor ánimo en los mercados, eso naturalmente también podría derivar de un mayor dinamismo en la economía”, explica.
En esa misma línea, agrega que medidas orientadas a destrabar la inversión, podrían jugar un rol clave para recuperar el ritmo, en un escenario donde, por ahora, el impacto se percibe como algo transitorio.