Esta semana ha aumentado la expectación en torno al proyecto que el gobierno bautizó como de “reconstrucción nacional”, especialmente en el Congreso, donde ingresará la iniciativa a la Cámara de Diputados.
Los trascendidos pusieron en guardia a la oposición, pues dan cuenta de que su petición de que se divida la propuesta - separando los aspectos tributarios de lo que estaría ligado directamente a la reconstrucción-, no habría sido escuchada por el Ejecutivo. Además, mientras más se demora el proyecto en aterrizar en el Parlamento, más espacio se abre para que se desordenen las filas en el propio oficialismo.
Esa es una preocupación en La Moneda. Tanto así que el propio mandatario decidió intervenir, reuniéndose con el oficialismo y, por separado, con el Partido Nacional Libertario.
Según la información disponible, la rebaja del impuesto de primera categoría sería aplicada de manera gradual. Esto fue bien recibido en el oficialismo, como previsible, pero no generó mayor efecto en la oposición.
Desde ese sector recalcan que su “línea roja” sigue siendo la separación del proyecto, condición que no están dispuestos a transar. Para algunos, la negativa del Ejecutivo a dividir la iniciativa responde a que esta sería la única forma de dificultar un rechazo opositor a los cambios tributarios.
Gradualidad “no influye”
El subjefe de la bancada PPD-independiente, diputado Héctor Ulloa, reconoce que el gobierno enfrentará dificultades para explicar a la ciudadanía una rebaja de impuestos a las empresas en un contexto de crisis fiscal. Sin embargo, advierte que la oposición también enfrentará costos si, al rechazar esa rebaja, termina desestimando medidas orientadas a la reconstrucción u otros beneficios para la población.
“Eso, precisamente, es lo que nos hace conversar con el gobierno”, afirma y agrega que por ello no están dispuestos a renunciar a sus convicciones en el proceso. De ahí la relevancia -dice- de separar la iniciativa, porque “podemos tener consenso en ciertas cosas que consideramos positivas y ellos también”.
Y la decisión de implementar la rebaja del impuesto corporativo de manera gradual, “no influye en absoluto” en la postura de esta bancada, porque “al día de hoy la literatura comparada da cuenta de que en ninguna parte ha resultado que se compense la recaudación por esta vía”.
Por su parte, el jefe de la bancada Raúl Soto -tras el almuerzo que sostuvo la instancia con el ministro de la Segpres José García este martes; la subsecretaria Constanza Castillo; y, a la que se integró la titular de Educación, María Paz Arzola-, valoró que se esté evaluando dejar fuera de la iniciativa la eliminación de la gratuidad universitaria para mayores de 30 años, así como compensar a los municipios ante la exención del pago de contribuciones para mayores de 65 años. Sin embargo, fue claros con el secretario de Estado en cuanto que “no hay elementos suficientes, hoy día, para aprobar en general el proyecto” e insistió en la necesidad de separarlo.
Incomprensible
Aunque el ministro Jorge Quiroz dio señales de acercamiento al Partido de la Gente (PDG) respecto de su propuesta de reponer el FUT, las conversaciones no prosperaron. El jefe de bancada de esa colectividad, Juan Marcelo Valenzuela, adelantó que solicitarán formalmente la división del proyecto al momento de su ingreso, calificándolo también como una “línea roja”. Asimismo, pedirán que la iniciativa sea revisada por todas las comisiones pertinentes y no solo por Hacienda.
Valenzuela agregó que, si el objetivo del gobierno es dinamizar la economía en el corto plazo, debe tomar la propuesta del PDG en cuanto a volver al FUT, pero restringido a Chile y con algunas otras características; mientras que la propuesta del Ejecutivo le parece incomprensible.

El ministro de la Segpres, José García, se reunió este martes con la bancada del PPD para sondear apoyos. Foto: Aton.
“Estamos en desacuerdo con mantener la postura de reducir el impuesto a las grandes empresas, aunque sea gradual, porque va a tener impacto financiero”, es la categórica respuesta de la jefa de bancada del Frente Amplio (FA) Gael Yeomans. Y, aunque aclaró que la bancada debe decidir de manera colectiva cómo votarán el proyecto cuando lo conozcan, admitió que en principio “estamos más inclinados a rechazar la idea de reducir los impuestos a las grandes empresas”.
El socialista Nelson Venegas, en tanto, admitió que en la discusión del reajuste fiscal en diciembre pasado “se pudo haber cometido un error”, porque estima que los proyectos con formato misceláneo son inconstitucionales. En ese sentido, sostiene que el gobierno se equivoca y “abre un forado que permite que se reinstale la discusión de proyectos inconstitucionales, como, por ejemplo, los retiros”.
En ese contexto, sostuvo que la gradualidad no modifica la postura de su sector, que mantiene como condición intransable la separación del proyecto.
Matices en la DC
En Democracia Cristiana (DC) hay más de una mirada. El diputado Héctor Barría es categórico en que el hecho de que la rebaja al impuesto corporativo sea gradual no es suficiente para apoyar la iniciativa, sino va a acompañada, por ejemplo, con la rebaja también gradual del impuesto específico a los combustibles, “cuya alza afecta a toda la población”.
Y la separación del proyecto es indispensable para su avance. Aunque el diputado falangista Patricio Pinilla aseguró que en su bancada no creen en la eficacia de la rebaja de impuestos para reactivación económica, admitió que “la gradualidad en estos procesos siempre es importante (…), por supuesto, podría ser un elemento a considerar para una decisión final”. No obstante, ambos insistieron -como el resto de la oposición- en la separación de la iniciativa y en que pase por todas las comisiones que amerite la diversidad de temas que la compongan.
Una mirada contraria a la propuesta ha mostrado permanentemente el integrante de la Comisión de Hacienda de la Cámara, el comunista Boris Barrera, quien insiste en que es necesario dividir el proyecto, sin considerar siquiera la gradualidad. Pese a todo manifestó la voluntad de su partido por conversar respecto de otros aspectos de la propuesta que no tiene que ver con el ámbito tributario y adelantó que “creemos que se va a retrasar el proyecto si se mezcla con la reforma tributaria, porque esta necesita una discusión más amplia, con más tiempo, con más insumos y expertos; ya que hay cambios que son estructurales” a las que se oponen.
Y comentó que la bancada solicitó una reunión con los ministros de Hacienda y Segpres para plantearles su postura y les dijeron que la harían tras ingresar la iniciativa. Lo que para Barrera “significa que no hay intención de escucharnos en relación al contenido y a la forma con que se está llevando a cabo la tramitación”.