El avance menor a lo esperado de 1,3% mensual en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril sorprendió al mercado, pero no lo suficiente como para sacar de curso las proyecciones de los analistas que apuntan a un 2026 con una inflación que terninará por encima de la meta de 3% del Banco Central.
Mientras que se esperaba que los precios en el cuarto mes del año exhibieran hasta un alza de 1,7%, explicado en su mayor parte por el aumento en las gasolinas y diésel, la cifra resultó ser más baja debido a un menor efecto de traspaso de los combustibles al resto de los componentes del IPC.
El economista jefe de Coopeuch, Nicolás García, explicó que las bencinas incidieron en un 80% del registro de abril, con alzas importantes en productos relacionados, como el gas licuado, transporte en bus interurbano y paquetes turísticos.
En cambio, el IPC sin volátiles fue consistente con los promedios históricos del mes.
Así, señaló que la sorpresa en el avance mensual se debió a que el transporte aéreo nacional e internacional registró una caída y no descartó que las alzas en sus precios sean capturadas en el IPC de mayo.
Además, indicó que el petróleo todavía se mantiene en un precio elevado en un contexto de altas tensiones en el Medio Oriente.
"En los próximos registros del IPC podríamos comenzar a ver algún impacto mayor en productos dependientes de aquellos afectados por el conflicto, así como también en productos indexados (representan cerca de un 30% de la canasta), que comenzarían a recoger las alzas de marzo y abril”, dijo.
El economista jefe de Credicorp Capital, Samuel Carrasco, sostuvo que a pesar de que abril mostró un IPC mensual elevado, “la composición del registro entrega señales positivas”.
De esta manera, explicó que el alza en los precios sigue contenida en combustibles y gas, con un índice de difusión aún bajo, lo que sugiere un traspaso acotado del mayor precio del petróleo a los precios al consumidor.
“Esto indicaría que las empresas perciben el shock como transitorio y han preferido absorber parte del shock vía márgenes, aunque no se descarta un traspaso más visible en los próximos meses”, opinó.
Mayo más contenido
Para mayo, el mercado espera un alza más contenida, con un avance mensual entre 0,2% y 0,4%.
Entre los más altos, el economista de Banco Itaú, Ignacio Martínez, estimó que el quinto mes del año se observará un alza en sus precios entre 0,3% y 0,4% mensual, lo que daría una expansión anual de 4,1%.
Para todo el año, pronosticó que la inflación se ubicaría en 4,3% anual.
Más abajo, García prevé que mayo tendrá un avance mensual de 0,2%. “Sin embargo, reconocemos un sesgo al alza en esta proyección, debido a que no es descartable que la metodología del INE recoja en mayo la fuerte alza de precios en Transporte aéreo (nacional e internacional) que teníamos incorporada en nuestra proyección de abril”, precisó.
Mientras que para diciembre proyectó una inflación anual de 4,0%.
Desde Zurich calcularon que el IPC de mayo subirá 0,3% mensual y 4,1% anual.
"Esperamos que el efecto del alza de los combustibles (que explicó 75% del IPC general de abril) se diluya, más en un contexto en donde el gobierno ha mostrado que no tiene intención de nuevos aumentos”, señaló el economista y estratega de inversiones de la firma, Gustavo Yana.
Para el resto del año, explicó, está condicionado a la evolución del conflicto en Medio Oriente, pero en el escenario base de una gradual baja de las tensiones que habilite el restablecimiento del suministro global de energía, prevé que la inflación cierre 2026 en 3.9%.
Por su parte, Inversiones Security de BICE también prevé una variación mensual de 0,3% para mayo y si se mantuvieran los avances en la resolución del conflicto internacional, junio tendría un registro negativo cercano al 0,2%. Con lo que la inflación de 2026 se ubicaría en torno a 3,8%, con un petróleo internacional que se acercaría a los US$ 75 por barril en diciembre.
Scotiabank destacó que la inflación acumulada entre marzo y abril de 2,3% aseguraría traspaso a productos indexados -que representan el 30% de la canasta del IPC- para los próximos meses.
“De no mediar una baja significativa en el precio interno de los combustibles, la inflación interanual se acercaría a 5% hacia mediados de este año”, indicaron.
Tasas sin movimientos
El registro de inflación de abril, menor a lo esperado, confirma que el Banco Central mantendría la tasa de política monetaria en su nivel actual de 4,5%.
Martínez estimó que con el alza en los precios acumulada de 2,3% en los últimos dos meses ha sido “significativa”, pero aún no se observan los efectos de segunda vuelta en bienes y servicios de la canasta del IPC, lo que ayuda en el margen a contener preocupaciones sobre las perspectivas inflacionarias en el resto del año, reduciendo la presión por eventuales alzas de tasas.
“Entonces, la comunicación del instituto emisor probablemente mantendrá un tono de alerta y cautela sobre el escenario inflacionario, aun cuando las perspectivas para la actividad económica se han deteriorado”, indicó..
Yana mantuvo su visión de que el Banco Central continuará actuando con cautela, enfocándose más allá de las presiones inflacionarias de corto plazo, tal como lo ha evidenciado en las últimas reuniones del Consejo.
Ante ello, sigue con su previsión de que la tasa no tendrá movimiento en 2026, “en un contexto en donde las expectativas de inflación para el horizonte relevante de política se mantienen relativamente ancladas en torno a la meta del 3%”.
Inversiones Security de BICE precisó que, debida al nivel de incertidumbre en el escenario internacional, las próximas lecturas de inflación serán clave para evaluar el grado de propagación del shock energético hacia otros precios de la economía.
“En este contexto, estimamos que el espacio para recortes de TPM continuaría siendo limitado en el corto plazo, mientras nuevos recortes dependerán de una moderación sostenida de las presiones inflacionarias y de que las expectativas permanezcan ancladas en el horizonte de política monetaria”, explicaron.