Un veterano tecnócrata coreano, que construyó su reputación gestionando crisis financieras, publicó un ensayo nocturno sobre cómo el país debería utilizar una eventual recaudación tributaria récord derivada del boom de la inteligencia artificial (IA). Poco después de la apertura bursátil de la mañana siguiente, el mercado comenzó a desplomarse.
Kim Yong-beom, jefe de políticas presidenciales, es uno de los administradores de crisis económicas más reconocidos del país. Pero el martes quedó en el centro de una controversia por una publicación en Facebook, donde argumentó que si el despliegue de infraestructura de IA genera ingresos fiscales sin precedentes, las autoridades deberían comenzar a pensar seriamente en cómo usar esa riqueza.
Un funcionario de la oficina presidencial dijo a Bloomberg News que los comentarios de Kim representaban una opinión personal y no eran parte de discusiones formales.
Aun así, las declaraciones tocaron una fibra sensible en un país que enfrenta cada vez más las consecuencias sociales de la era de la IA. El índice Kospi cayó 5,1% en menos de dos horas tras la apertura, en parte porque los inversionistas intentaban dimensionar el alcance de las propuestas de Kim.
Reportes que afirmaban que el funcionario hablaba de redistribuir las ganancias de la IA —y no el exceso de recaudación tributaria— comenzaron a circular en internet, lo que llevó al Presidente Lee Jae Myung a intervenir, señalando que el objetivo de la publicación era simplemente iniciar una discusión y advirtiendo contra “reportes difamatorios”.
En breves declaraciones a Bloomberg News el martes, Kim aclaró su postura, aunque no respondió a una solicitud de entrevista al día siguiente.
Samsung Electronics y SK Hynix
Los chips avanzados producidos por Samsung Electronics y SK Hynix están impulsando el despliegue global de IA, situando a Corea del Sur en el centro de la cadena de suministro mundial. Ambas compañías dominan el mercado de memorias de alto ancho de banda, un componente clave utilizado en aceleradores de IA y servidores que entrenan y operan grandes modelos de lenguaje como ChatGPT de OpenAI.
La publicación de Kim coincide con proyecciones que apuntan a que Samsung registrará este año ganancias operacionales por 330 billones de wones (US$ 220 mil millones), mientras que SK Hynix reportaría 239 billones de wones, convirtiéndose ambas en algunas de las empresas más rentables del mundo.
Si las compañías alcanzan esas estimaciones, podrían pagar más de 100 billones de wones en impuestos corporativos anuales, según Lim Jae-kyun, analista de KB Securities. El Gobierno había estimado previamente recaudar esa cifra en toda su recaudación tributaria corporativa de 2026.
Kim tiene línea directa con el Presidente, lo que lleva al mercado a interpretar sus publicaciones personales como señales relevantes sobre el pensamiento de las autoridades en Seúl. Ha pasado décadas ocupando altos cargos en organismos reguladores financieros y en el Ministerio de Finanzas, participando en respuestas políticas vinculadas a la crisis financiera asiática, un período decisivo que redefinió la economía exportadora y el sistema financiero de Corea.
Durante la pandemia, jugó un papel clave en la coordinación de medidas de estabilización de emergencia mientras Seúl buscaba proteger a empresas y hogares de shocks económicos, una experiencia que comparó con casi ahogarse cuando era niño: ese miedo paralizante de no sentir el fondo del océano bajo sus pies.
Más recientemente, su nombramiento como jefe de políticas en la administración de Lee entusiasmó a los defensores de los activos digitales, algunos de los cuales le atribuyen haber salvado la industria cripto coreana en 2018, cuando el entonces ministro de Justicia amenazó con cerrarla.
“Incluso como burócrata, fue el más proactivo en adoptar nuevas tecnologías y nuevas finanzas”, dijo en ese momento Simon Seojoon Kim, CEO de Hashed Ventures, a Bloomberg News.
Corea condensa los cambios
En su extensa publicación, Kim escribió que muchos de los desafíos que otros países podrían enfrentar en el futuro —una economía digital ultrarrápida, tasas de natalidad en colapso y una población que envejece rápidamente— ya convergieron en Corea del Sur, una nación de 51 millones de habitantes.
“Quizás Corea es el país donde ese cambio llegó primero y de manera condensada”, escribió. “Hoy existe una rara posibilidad histórica frente a Corea: la posibilidad de convertirse no solo en un país que provee infraestructura de IA, sino también en el primer país que devuelve las ganancias excedentes de la era de la IA a la vida humana”.
Sus comentarios, que incluyeron una referencia al fondo soberano alimentado por el petróleo en Noruega, abrieron un debate nacional.
Algunos comentaristas en internet cuestionaron por qué serían necesarias nuevas políticas para administrar ingresos fiscales, vengan o no impulsados por la IA. Otros, incluido el diario de izquierda Hankyoreh, elogiaron a Kim por abrir una discusión oportuna sobre cómo debería utilizar el país eventuales ingresos extraordinarios.
Se trata de un tema que cada vez más gobiernos en el mundo están abordando: cómo distribuir la enorme riqueza generada por el boom de la IA en un contexto de creciente desigualdad y envejecimiento poblacional. Desde Estados Unidos y Europa hasta Asia, autoridades y economistas han advertido que la IA podría concentrar las ganancias en manos de un pequeño grupo de gigantes tecnológicos e ingenieros altamente calificados, desplazando empleos y debilitando el crecimiento de los ingresos del resto de la población.
La perspectiva de ganancias récord derivadas de la IA también ha alimentado tensiones laborales. El sindicato de Samsung exige que el 15% de las ganancias operacionales sea distribuido entre los trabajadores de la división de chips, mientras otras grandes empresas coreanas, como Hyundai Motor, enfrentan presiones similares de empleados que buscan una mayor participación en las utilidades.
Esta semana Samsung no logró alcanzar un acuerdo salarial de último minuto con su mayor sindicato, aumentando el riesgo de una huelga que podría interrumpir las operaciones del mayor fabricante mundial de chips de memoria.