El cierre del estrecho de Ormuz podría desencadenar una “crisis agroalimentaria sistémica” con severas consecuencias para los precios de los alimentos a nivel mundial dentro de un plazo de entre 6 y 12 meses, advirtió este miércoles la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La agencia sostuvo que la interrupción del tránsito por esta vía estratégica —clave para el comercio global de energía y mercancías— no representa un problema temporal de transporte marítimo, sino una amenaza estructural para la seguridad alimentaria mundial.
“El margen para tomar medidas preventivas se está cerrando rápidamente”, señaló la FAO, instando a gobiernos, organismos financieros internacionales y al sector privado a coordinar acciones urgentes para evitar una escalada de la crisis.
Entre las medidas prioritarias, el organismo recomendó habilitar rutas comerciales alternativas, evitar restricciones a las exportaciones y proteger los flujos de ayuda humanitaria. Asimismo, pidió generar mecanismos de amortiguación para absorber el incremento de los costos logísticos y de transporte.
El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, afirmó en un podcast difundido este miércoles que es necesario “empezar a pensar seriamente en cómo aumentar la capacidad de absorción de los países” y fortalecer su resiliencia frente al impacto de este “estrangulamiento” comercial.
La advertencia ocurre en un contexto de creciente presión sobre los mercados alimentarios. El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO —que monitorea mensualmente la evolución de los precios internacionales de una canasta de productos básicos— registró en abril su tercer aumento consecutivo, impulsado por los altos costos energéticos y las disrupciones derivadas del conflicto en Medio Oriente.
En el corto plazo, la FAO propuso redirigir el comercio hacia rutas terrestres y marítimas alternativas y evitar nuevas restricciones comerciales, especialmente en sectores sensibles como energía, fertilizantes e insumos agrícolas.
Para el mediano plazo, el organismo planteó la necesidad de implementar líneas de crédito de emergencia para agricultores, acelerar los desembolsos de ayuda mediante registros digitales y reactivar un mecanismo de financiamiento para crisis alimentarias creado en 2022.
La FAO también advirtió que el escenario podría deteriorarse aún más por la llegada del fenómeno climático de El Niño, que se prevé genere sequías y alteraciones en los patrones de lluvias en distintas regiones del mundo, afectando la producción agrícola y profundizando la volatilidad de los precios.