El sistema de electromovilidad RED en Antofagasta, que a fines de 2023 se inauguró como un hito descentralizador con una flota de 40 buses, tiene fecha de caducidad si no logra una inyección urgente de liquidez. Su operador, Green Energy Transport, enfrenta una deuda atrasada de $ 500 millones que amenaza con paralizar definitivamente la línea E-01 en la región.
"Si no saldamos la deuda en julio, no habrá más buses eléctricos. El prestamista nos dio ese plazo para ponernos al día. Si no lo hacemos, perdemos la empresa. Yo le voy a dejar los buses a BancoEstado afuera y ahí va a quedar el proyecto de electromovilidad", advierte Valentina Méndez, presidenta de Green Energy. De concretarse, afectaría a los 15 mil usuarios que diariamente utilizan el servicio.
Según la ejecutiva, el origen del déficit estructural radica en la etapa de implementación, cuando el gobierno retiró el terreno asignado para el electroterminal. La reubicación, a 6,5 kilómetros del origen, obligó a la empresa a realizar menos expediciones diarias (bajando de ocho a seis vueltas por bus), encareciendo los costos de energía y horas de servicio.
Ante la negativa inicial de financiamiento por parte de la banca local para el proyecto valorado en US$ 16 millones, la operadora recurrió a capitales extranjeros —específicamente a la firma colombiana VGMobility— asumiendo tasas de interés muy por sobre el 0,4% que ofrece BancoEstado. Según Méndez, paradójicamente el banco estatal sí le ha otorgado créditos a dicha firma extranjera para financiar flotas en Santiago, pero mantiene trabado el "crédito verde" solicitado por la operadora regional.
Choque con la Seremi
Desde el Ministerio de Transportes (MTT) desestiman que no haya existido apoyo institucional. El Seremi de Transportes de Antofagasta, Pablo Venandy, detalló que el contrato heredado de la administración anterior fue modificado para compensar el cambio de ubicación del centro de carga. Esto se tradujo en un incremento de 21% en el subsidio mensual, pasando de $ 143 millones a $ 173 millones, ajuste que fue visado por Contraloría.
Además, el Seremi indicó que entre 2025 y 2026 la empresa solicitó modificar su trazado, pero fue rechazado porque se superponía con el recorrido de cinco líneas existentes (103, 108, 111, 114 y 119) y dejaba sin cobertura a la Avenida Iquique. "Se propuso alternativas en zonas con déficit para aumentar la demanda y se ofreció apoyo en gestiones financieras, lo que la empresa decidió abordar internamente", remarcó la autoridad.
Las declaraciones de Venandy encontraron rápida respuesta en Green Energy. Méndez descartó que la superposición sea un problema técnico, argumentando que "debido a la estructura de la ciudad, todas las líneas se juntan en determinados puntos estructurantes". Además, precisó que los cambios fueron solicitados directamente por cinco juntas de vecinos y que las alternativas ofrecidas por la Seremi los alejan de su punto de origen y no cuentan con vías exclusivas, lo que encarecería aún más una operación ya asfixiada.
Subsidios atrasados y ultimátum final
A la controversia por el trazado se suma lo que Green Energy califica como el golpe de gracia a su caja: el atraso de tres meses en el pago de subsidios estatales.
Esta falta de flujo es un síntoma de la crisis de liquidez que afecta a todo el transporte urbano de Antofagasta. Como antecedente, la Seremi de Transportes debió desactivar de emergencia este lunes un paro parcial de los gremios microbuseros tradicionales (Adutax y E-Trant), prometiendo regularizar la situación. De hecho, el 16 de mayo el ministro de Transporte Louis de Grange, anunció a nivel nacional un plan extraordinario para adelantar el pago de subsidios a los sistemas con polinomio tarifario en regiones.
Sin embargo, para Green Energy, los anuncios ministeriales chocan con la urgencia de sus acreedores extranjeros. Mientras la promesa de inyección de liquidez aún no se materializa en la cuenta bancaria de la operadora, la empresa sigue atrapada entre los sobrecostos logísticos, la negativa de la banca local y un endeudamiento a tasas altas. La permanencia de la firma en Antofagasta es critica y la alerta ya está sobre la mesa: si no hay refinanciamiento, los buses eléctricos se devuelven en julio.