La decisión del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) de iniciar la declaratoria de Monumento Histórico para el edificio Arrecife del Balneario Municipal de Antofagasta abrió un nuevo foco de conflicto urbano en la capital regional.
El inmueble, ubicado en una de las zonas con mayor potencial turístico y comercial del borde costero, se encuentra actualmente en estado de deterioro y estaba en la mira de proyectos de recuperación impulsados desde el municipio. Sin embargo, el inicio del proceso patrimonial implica que el edificio no podrá ser demolido mientras se desarrolla la tramitación administrativa.
El alcalde de Antofagasta, Sacha Razmilic, defendió la demolición del edificio y puso en duda su recuperación si se concreta la declaratoria patrimonial.
La discusión escaló rápidamente más allá del propio inmueble y abrió un debate sobre los efectos que este tipo de declaratorias pueden generar en el desarrollo urbano y la inversión privada.
“Cuando te declaran patrimonial un edificio ni siquiera lo puedes pintar para borrar los rayados o grafitis sin aprobación del CMN y si lo haces sin permiso es un delito que conlleva cárcel”, señaló el abogado.
Según Rodrigo Andreucci, abogado de Andreucci & Torrejón Abogados y experto en temas inmobiliarios, este tipo de figuras termina afectando la plusvalía y “congelando" sectores completos de las ciudades. “Toda la manzana donde está el inmueble, pierde valor, toda vez que se limita las alturas de nuevas construcciones y el diseño de aquellas”.
El abogado añadió que las restricciones patrimoniales no solo afectan futuras inversiones, sino también la operación y mantención de los inmuebles protegidos. “Cuando te declaran patrimonial un edificio ni siquiera lo puedes pintar para borrar los rayados o grafitis sin aprobación del CMN y si lo haces sin permiso es un delito que conlleva cárcel”, señaló.
Andreucci también vinculó el caso de Antofagasta con lo ocurrido en Iquique. Tras la entrada en vigencia de su nuevo Plan Regulador Comunal (PRC), se incorporaron 180 inmuebles como Inmuebles de Conservación Histórica (ICH), "liquidando para el desarrollo en altura 180 manzanas del radio urbano y casi todas en el casco histórico de la ciudad”, afirmó.
Según el abogado, el efecto urbano de estas medidas termina impactando el valor de zonas completas. “Además castiga la plusvalía de todos los edificios de la manzana ya que ninguna edificación nueva puede superar la altura máxima del edificio patrimonial”.
Defensa patrimonial
Desde el mundo patrimonial, en tanto, niegan que la medida sea un freno al desarrollo urbano. El arquitecto Paulo Cortés, quien impulsó la solicitud para proteger el edificio, sostuvo que la medida representa “una oportunidad para recuperarlo y dejarlo impecable”.
Además, explicó que la declaratoria permitiría acceder a herramientas de restauración y financiamiento inexistentes hasta ahora para el inmueble.
En la misma línea, organizaciones patrimoniales han defendido el valor arquitectónico y urbano del edificio, señalando que forma parte de la historia moderna del Balneario Municipal y del borde costero de Antofagasta.
Mientras el proceso sigue en análisis técnico por parte del CMN, el debate continúa creciendo entre quienes impulsan mayores resguardos patrimoniales y quienes advierten que estas medidas podrían transformarse en nuevas barreras para la inversión y renovación urbana en ciudades del norte.