“Los hogares enfrentan este ciclo en una posición financiera algo más favorable que la observada en el IEF previo”.
Con esa frase, el Banco Central resumió el diagnóstico sobre la situación financiera de las familias en su último Informe de Estabilidad Financiera (IEF), publicado durante la mañana de este martes, donde destacó una mejora gradual en varios indicadores clave.
El documento señaló que la riqueza financiera neta de los hogares -diferencia entre los activos financieros y sus deudas- alcanzó el 122% del PIB al cuarto trimestre de 2025, dos puntos porcentuales más que hace un año. Mientras que, el endeudamiento agregado bajó a 46% del PIB, reflejando una disminución de un punto porcentual respecto del cierre de 2024.
A ello se suma que la masa salarial real continuó creciendo durante el primer trimestre de este año, aunque el instituto emisor advirtió que el mercado laboral sigue mostrando una creación de empleo acotada. Mientras el desempleo llegó a 8,9% en el trimestre móvil enero-marzo, los salarios reales avanzaron cerca de 2,2% anual en marzo.
En ese contexto, afirmó que “las vulnerabilidades de los hogares se mantuvieron en niveles bajos” y que tanto el endeudamiento como la carga financiera sobre ingresos “se mantuvieron sin cambios relevantes” respecto del IEF de noviembre 2025.
De hecho, el organismo destacó que “los hogares presentan una estabilización del endeudamiento y la carga financiera como porcentaje del ingreso laboral”.
Junto con ello, sostuvo que “los créditos de consumo e hipotecario mantienen su tasa de impago sin grandes cambios respecto del Informe previo”.
El informe agregó que la deuda total en manos de hogares con alta carga financiera alcanzó 27% a diciembre de 2025, por debajo del 29% reportado en el IEF anterior y también del promedio de 30% correspondiente al 2019. Dentro de ese grupo, los deudores que solo mantienen créditos de consumo redujeron su participación en la deuda total.
Ejercicios de tensión
El Banco Central también evaluó cómo responderían los hogares ante un escenario severo de estrés financiero.
Los ejercicios de tensión -que simulan shocks extremos y de baja probabilidad- consideran un aumento del desempleo, mayores tasas de interés y más inflación, factores que reducen los ingresos y encarecen el pago de deudas.
Bajo ese escenario, la deuda de hogares que entraría en impago subiría a 3,1% del PIB, algo por encima del ejercicio previo, explicado principalmente por un deterioro inicial mayor en la cartera hipotecaria. Aun así, el instituto emisor sostuvo que los resultados “no difieren mayormente” de las estimaciones observadas en años recientes.
El reporte concluyó que “la situación de hogares y empresas les permitiría enfrentar los riesgos externos sin generar grandes disrupciones en el mercado financiero”.