La escalada del conflicto bélico en Medio Oriente y un eventual endurecimiento de las condiciones financieras globales encendieron las alertas del Banco Central.
En su Informe de Estabilidad Financiera (IEF) del primer semestre de 2026, publicado este martes, el organismo advirtió que un deterioro del escenario internacional podría tensionar el acceso al financiamiento de economías emergentes como Chile y generar efectos sobre la actividad, el empleo y los mercados locales.
“El principal riesgo para la estabilidad financiera local proviene de un estrechamiento abrupto de las condiciones de financiamiento, que podría ser consecuencia de una intensificación del conflicto en el Medio Oriente o de sus efectos sobre la inflación y crecimiento mundial”, señaló el consejo del instituto emisor.
Riesgos externos
El informe puso el foco en el riesgo de un ajuste repentino en los mercados financieros internacionales, escenario que podría encarecer el financiamiento y reducir los flujos hacia países emergentes como Chile.
En esta línea, sostuvo que “el principal punto de atención es la posibilidad de un deterioro abrupto de las condiciones financieras, lo que aumentaría los costos de financiamiento, depreciaría las monedas respecto a las monedas de refugio y disminuiría el financiamiento disponible para economías emergentes”.
De acuerdo con el informe, en Chile esto podría traducirse en “salidas de capitales, aumentos de las tasas de interés o movimientos del tipo de cambio”.
Asimismo, un deterioro más profundo del escenario externo también tendría efectos sobre la economía real, afectando la actividad y el mercado laboral, con consecuencias sobre la capacidad de pago de hogares y empresas.
El IEF reconoció que las condiciones financieras internacionales se tensionaron durante marzo, aunque posteriormente retornaron a niveles más alineados con una visión menos negativa de la economía global.
Pese a ello, advirtió que "las vulnerabilidades globales, asociadas al elevado endeudamiento fiscal, especialmente en economías desarrolladas; las altas valoraciones de activos riesgosos, y la mayor interconexión entre la banca y otros agentes financieros se mantienen altas, pudiendo exacerbar y propagar las consecuencias de diversos eventos de riesgo".
Solidez local y focos de monitoreo
Pese al complejo escenario internacional, el Banco Central sostuvo que la situación financiera de los hogares y empresas se mantiene relativamente estable.
Según indicó el informe, las pruebas de tensión muestran que incluso ante un shock severo los efectos sobre su capacidad de pago serían acotados.
En el caso de la banca, el organismo aseguró que las entidades cuentan con holguras suficientes para enfrentar un escenario adverso. “Los bancos cuentan con niveles de rentabilidad, capital y liquidez que les permitiría permanecer solventes en un cuadro de tensión severo”.
Cabe recordar que este lunes, el consejo del Banco Central decidió continuar con la convergencia del Requerimiento de Capital Contracíclico (RCC) hacia su nivel neutral. Así, acordó elevarlo desde el actual 0,5% a 1% de los activos ponderados por riesgo en un plazo de 24 meses, decisión adoptada por unanimidad.
El consejo añadió que “la economía chilena presenta solidez macroeconómica y estándares de regulación y supervisión financiera robustos”, lo que permite contar con mecanismos para absorber parte de los efectos de eventuales shocks externos.
Crédito privado
El informe también abordó otros focos de monitoreo que el Banco Central seguirá observando. Entre ellos, el avance del mercado de crédito privado a nivel internacional y sus vínculos con el sistema financiero tradicional. Si bien en Chile este segmento aún es acotado, el organismo advirtió sobre la necesidad de monitorear su desarrollo y potenciales riesgos asociados.
Asimismo, el IEF revisó los avances regulatorios en el mercado local de derivados. Según destacó el ente emisor, los cambios implementados han contribuido a reducir riesgos y mejorar la capacidad de supervisión, aunque aún existen desafíos para profundizar ese mercado.