En medio de un escenario internacional marcado por los riesgos geopolíticos, el Banco Central decidió reforzar el “colchón” de capital de la banca chilena, aprovechando un momento en que el diagnóstico local sigue siendo favorable.
Este lunes, el consejo del Banco Central finalizó su primera Reunión de Política Financiera (RPF) de 2026, instancia en la que decidió elevar el Requerimiento de Capital Contracíclico (RCC) a la banca desde el actual 0,5% a su nivel neutral de 1% de los activos ponderados por riesgo (APR), en un plazo de 24 meses. La medida fue adoptada por unanimidad del Consejo.
En noviembre de 2024, la presidenta del ente emisor, Rossana Costa, indicó que en la primera Reunión de Política Financiera del 2026 se evaluaría el inicio de la convergencia hacia el nivel neutral de 1% de los APR.
En la reunión de este lunes, fue la primera vez que se revisó iniciar la transición hacia el nivel neutral, y dicha determinación contó con el informe previo favorable de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Cabe recordar que este mecanismo corresponde a un cargo de capital al sistema bancario de carácter macroprudencial y está inserto en el marco de los nuevos estándares de Basilea III.
Las razones del Central
Según explicó el instituto emisor en un comunicado, la decisión responde a que “los riesgos para la estabilidad financiera global se mantienen elevados”, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica internacional.
Entre los principales focos de preocupación, el organismo apuntó a “la posible intensificación de la guerra en Medio Oriente o los efectos que pueda tener sobre la inflación y el crecimiento mundial. Esto se suma a otras tensiones geopolíticas e institucionales que continúan presentes”.
“El principal riesgo para la estabilidad financiera global proviene de un deterioro abrupto de las condiciones financieras, el cual puede tener origen en diversas combinaciones de desarrollos adversos en la economía mundial”, planteó el Banco Central.
A ello se suman tensiones geopolíticas e institucionales aún presentes, junto con vulnerabilidades financieras ligadas al alto endeudamiento fiscal, las elevadas valorizaciones de activos riesgosos, entre otras.
Pese a lo anterior, el diagnóstico del ente emisor para Chile es favorable para adoptar la medida. Esto porque, a nivel local, “los mercados financieros han mostrado movimientos acordes con las tendencias globales y no se han observado anomalías en los mecanismos de formación de precios”. “Lo anterior, permitiría que de materializarse un shock externo, el sistema financiero opere sin grandes disrupciones”.
En cuanto al sistema bancario, enfatizó que el crédito ha continuado recuperándose durante los últimos meses, con “tasas de expansión positivas en las distintas carteras de crédito comercial, de consumo, y de vivienda descontando efectos del tipo de cambio”.
Y sostuvo que “la rentabilidad del sistema bancario se ubica sobre su promedio histórico, lo que ha permitido generación orgánica de capital y mayores repartos de dividendos”.
La autoridad monetaria agregó que la banca mantiene una posición financiera sólida. “La rentabilidad del sistema bancario se ubica sobre su promedio histórico, lo que ha permitido generación orgánica de capital y mayores repartos de dividendos”, sostuvo el ente rector.
A ello se suma que “los indicadores de mora se mantienen estables mientras el gasto en provisiones de nuevos créditos se ha reducido, señalizando una visión de menor riesgo prospectivo por parte de la banca".
Mercado critica decisión
El socio líder de riesgo financiero y asuntos regulatorios de Deloitte, Jorge Cayazzo, sostuvo que “la decisión del BC de aumentar el cargo de capital creemos que es discutible, por cuanto desatiende la realidad en que se desenvuelve la actividad bancaria en la actualidad”.
Añadió que la lógica detrás de este tipo de herramientas apunta a construir reservas de capital en períodos de mayor holgura, para utilizarlas frente a escenarios de estrés financiero.
Pero, a su juicio, “las condiciones predominantes a nivel macro-financiero sugieren que nos encontramos en un período más bien intermedio y, en función de ello, lo más razonable habría sido mantener el cargo en su nivel actual”.
En tanto, el director de riesgo financiero de PwC Chile, Patricio Jaramillo coincidió en que “en general, es una decisión que debiera sorprender a la banca local, dado que el ciclo del crédito y de actividad se ve débil para el 2026, a pesar del horizonte de convergencia de 24 meses”.
Efecto en la banca
Tras informar la decisión por parte del Banco Central, la entidad aseguró que dicho aumento “no debería provocar efectos importantes ni en los bancos ni en el crédito. Por un lado, nuestras estimaciones muestran que todos los bancos que operan en Chile cuentan con holguras de capital suficientes para acomodar este requerimiento”.
En esta línea, el ente emisor aseguró que a febrero de este año, las holguras de CET1 -indicador financiero que mide la solvencia y solidez básica de un banco - “alcanzaban a 3,2% de los APR, más que suficiente ante el aumento de 0,5% del RCC”.
“Por otro lado, el plazo para constituir el RCC de dos años es bastante extenso, lo que da tiempo suficiente para que los bancos lo absorban sin problemas. De hecho, este plazo es mayor al que se otorgó en mayo 2023, cuando se dio un año para constituir el aumento desde 0 a 0,5% de los APR”, argumentó el ente.