En medio de un escenario marcado por el bajo crecimiento económico, la contracción del crédito y el avance de la informalidad, el presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (Abif), José Manuel Mena, volvió a poner sobre la mesa el debate por la Tasa Máxima Convencional (TMC), apuntando que la normativa se ha transformado en una de las principales trabas para avanzar en inclusión financiera y el acceso al crédito formal en Chile.
En la memoria anual del gremio, el dirigente sostuvo que el país ha enfrentado “la ausencia de una agenda clara y decidida para aumentar la inclusión financiera”, lo que a su juicio ha tenido como contrapartida “una creciente informalidad”.
Según planteó, este escenario ha terminado afectando especialmente a personas y pequeñas empresas que quedan fuera del sistema financiero formal.
Es en esta línea en que enfatizó que la “la Tasa Máxima Convencional es un mal ejemplo, el cual ha sido ampliamente documentado, e inclusive ha sido planteada su eliminación por organismos internacionales, tales como el Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial”, afirmó Mena.
Crecimiento
El presidente de la Abif sostuvo además que el crédito atraviesa uno de los períodos contractivos más extensos de la historia reciente del país, con varios años consecutivos en terreno negativo, en un contexto donde el crecimiento económico se ha mantenido por debajo de su potencial.
En ese marco, el dirigente enfatizó que no basta con retomar una senda de mayor expansión económica, sino que también es necesario “continuar moviendo la frontera de la inclusión financiera”. Si bien destacó que la banca busca llegar a más clientes con mejores servicios, advirtió que también se requieren políticas públicas que eliminen restricciones que hoy dificultan ese objetivo.
Junto con la TMC, Mena cuestionó otros marcos regulatorios que, a juicio de la industria, han elevado los costos y debilitado el funcionamiento del sistema financiero. Entre ellos, mencionó la denominada Ley de Fraudes, señalando que sus disposiciones han deteriorado el sistema de pagos y elevado las pérdidas por fraude por sobre estándares internacionales.
Asimismo, planteó que una agenda de inclusión financiera debiera incorporar medidas orientadas a simplificar y reducir costos operacionales, mencionando como ejemplos el uso del pagaré electrónico para fines contractuales y la simplificación de requisitos registrales en hipotecas.
Pese al diagnóstico, el líder gremial sostuvo que la banca está preparada para acompañar un eventual repunte económico y reafirmó el compromiso de la industria con “fortalecer una banca sólida, moderna y al servicio de los chilenos”.