El dólar abrió más arriba este martes, sin novedades que apunten a una resolución del conflicto en el golfo Pérsico, atento a cada titular sobre los términos de un posible acuerdo que permita reabrir el estrecho de Ormuz.
La divisa subía $ 5,1 hasta los $ 906,1 esta mañana, después de que la semana empezara con una fuerte caída a la zona de $ 900, en medio de reportes que señalaron un esfuerzo diplomático entre Estados Unidos e Irán, aunque con posturas aún distanciadas como para cerrar un trato.
El cobre Comex bajaba 1,4% a US$ 6,23 por libra, mientras los rendimientos del Tesoro estadounidense retomaban su escalada: la tasa a 10 años alcanzaba máximos desde principios de 2025, y la tasa a 30 años su mayor nivel desde 2007. Un indicador del dólar global no mostraba cambios relevantes.
El petróleo Brent seguía oscilando en torno a US$ 110 por barril, después de que Donald Trump dijera haber suspendido un ataque previsto contra Irán para este martes tras las peticiones de sus aliados del Golfo, señalando que se estarían llevando a cabo "negociaciones serias".
Aludiendo a los mayores riesgos globales, el Banco Central de Chile elevó su Requerimiento de Capital Contracíclico a la banca. Los mercados temen un agotamiento de los inventarios de crudo en las próximas semanas, de mantenerse el bloqueo del estrecho de Ormuz, lo que impulsaría con una mayor fuerza los precios de la energía.
"Las presiones alcistas se mantienen firmes producto de la falta de claridad en torno al conflicto en Medio Oriente y nuevas amenazas cruzadas entre EEUU e Irán. Si bien durante la noche se dio a conocer una propuesta de paz a EEUU, el mercado no la está interpretando con demasiado optimismo, principalmente porque dentro de las condiciones existirían puntos que Washington ya había rechazado anteriormente", escribió el director general de BeFX, Rodrigo Castillo.
La semana pasada, los agentes extranjeros inyectaron US$ 1.170 millones a su posición neta contra el peso chileno en el mercado derivado, que alcanzó así los US$ 13.400 millones, según datos del Banco Central.
De acuerdo con Castillo, "esta fuerte apuesta contra la moneda local sigue generando presión estructural alcista para el tipo de cambio y transforma los $ 900 en un soporte cada vez más difícil de perforar de manera sostenida".