Gianni Infantino rechazó las acusaciones de interferencia política en el Mundial, después de que el Presidente Donald Trump admitiera haber pedido al presidente de la FIFA revisar la suspensión de un jugador de Estados Unidos antes de un decisivo partido de eliminación directa.
El organismo rector del fútbol levantó abruptamente el domingo la suspensión de un partido impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun, luego de que fuera expulsado durante la victoria de su selección ante Bosnia y Herzegovina. La decisión lo habilitó para enfrentar a Bélgica la noche de este lunes en Seattle, en un partido correspondiente a los octavos de final.
En un comunicado emitido el lunes, Infantino señaló que durante una conversación telefónica con Trump la semana pasada le explicó que existía “un proceso legal en curso” respecto de la suspensión de Balogun y que el asunto sería resuelto por los “órganos competentes”. Añadió que, aunque en ocasiones discrepa de las resoluciones de los comités de la FIFA, siempre “respetará esas decisiones”.
“El respeto por las instituciones independientes y el Estado de derecho es lo que protege en todo momento la integridad de nuestras competencias y la credibilidad de la FIFA”, agregó.
El comunicado se publicó apenas minutos después de que Trump confirmara que había pedido al presidente de la FIFA revisar la suspensión de Balogun durante una llamada telefónica la semana pasada, aunque aseguró que “no tuvo nada que ver con la decisión” de levantar el castigo.
“Lo único que hice fue pedir una revisión. No dije: ‘tienes que hacer esto’. Este hombre es inteligente y fuerte”, dijo Trump sobre Infantino. “Gianni es brillante en lo que hace”.
El mandatario agregó que ni siquiera consideraba que Balogun hubiera cometido una falta, y mucho menos una acción merecedora de tarjeta roja. “Pensé que eran dos grandes atletas que chocaron entre sí y quedaron enredados... no un tipo golpeando a otro en la cara”, afirmó Trump durante una actividad en la Oficina Oval.
La medida provocó un fuerte rechazo de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), que afirmó que la FIFA había “cruzado una línea roja”.
Molestia europea
Más temprano, la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), manifestó su rechazo a la determinación de la FIFA, afirmando que había “cruzado una línea roja” al dejar sin efecto una sanción en pleno torneo, lo que consideran un precedente peligroso.
“Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan inédita, incomprensible e injustificable”, señaló la UEFA. “Cuando la certeza de las reglas deja de estar garantizada por quienes deben protegerlas, la integridad del juego queda en riesgo y la credibilidad de una competencia se ve socavada”.
La Real Federación Belga de Fútbol informó que envió una carta a la FIFA solicitando una copia de la resolución, pero que la entidad respondió señalando que dicha carta constituía en sí misma una apelación.
La FIFA designó entonces a un juez y otorgó a la federación belga “solo unas pocas horas” para presentar antecedentes, indicó la organización, agregando que aún no había recibido una explicación de la decisión original.
“Mientras la RBFA solo buscaba explicaciones legítimas, la propia FIFA creó una apelación y de inmediato se aseguró de que fuera declarada inadmisible”, sostuvo la federación.
Más tarde, este lunes, la FIFA informó que había rechazado la apelación belga por ser “inadmisible, dado que la RBFA no es parte del procedimiento y, por tanto, carece de legitimación para recurrir la decisión”.
El director técnico de EEUU, Mauricio Pochettino, afirmó el domingo que revocar la suspensión había sido “una decisión justa” y que Balogun nunca debió haber recibido una tarjeta roja.
Sin embargo, la intervención de la FIFA ha generado críticas generalizadas.
El comisario europeo de Deportes, Glenn Micallef, señaló que, si bien consideraba que había sido “una decisión equivocada” mostrar la tarjeta roja a Balogun, se oponía a la “instrumentalización del deporte con fines políticos”.
“Las decisiones sobre las reglas y los asuntos deportivos corresponden a las organizaciones deportivas, no a los políticos. Influir en las decisiones deportivas socavaría la autonomía del deporte”, escribió en X.
Aunque la FIFA rara vez interviene para revertir sanciones disciplinarias, sí lo hizo a fines del año pasado después de que el delantero portugués Cristiano Ronaldo fuera expulsado en un partido clasificatorio para el Mundial.
Su suspensión de tres partidos fue reducida tras cumplir solo uno, permitiéndole disputar todos los encuentros de Portugal en el Mundial.
La decisión de la FIFA en ese caso se produjo una semana después de que Ronaldo, quien juega en la Saudi Pro League, visitara la Casa Blanca como parte de una delegación saudí encabezada por el príncipe heredero Mohammed bin Salman.
A pocas horas del inicio del partido en Seattle, Trump afirmó que Bélgica podía sentirse “muy orgullosa” si derrotaba a EEUU, pero que si lo hacía “con un jugador menos, la sensación habría sido distinta”.
“Nosotros tenemos a nuestros mejores jugadores y ellos también deben tener a los suyos. Si ganamos o perdemos, será justo”, afirmó Trump.
Posteriormente agregó que, si la FIFA no hubiera levantado la suspensión de Balogun, el partido habría estado “arreglado, igual que la elección”.