Meta y Google fueron declaradas responsables en un caso judicial histórico que concluyó que las plataformas de redes sociales están diseñadas para ser adictivas para los niños, dejando a los gigantes tecnológicos expuestos a sanciones en miles de demandas similares presentadas en todo Estados Unidos.
Un jurado en el juicio de Los Ángeles emitió un veredicto, este miércoles, tras nueve días de deliberaciones, al concluir que plataformas de Meta, como Instagram, y YouTube, de Google, fueron dañinas para niños y adolescentes y que las compañías no advirtieron a los usuarios sobre los peligros.
El jurado otorgó US$ 3 millones en daños compensatorios a la demandante, hoy de 20 años, quien afirmó que una adicción a las redes sociales durante su infancia dañó su salud mental, incluso al provocarle ansiedad, depresión y dismorfia corporal.
El caso sentará un precedente para una avalancha de litigios similares y ha sido comparado con la ofensiva de los años '90 contra Big Tobacco. Miles de personas, distritos escolares y fiscales generales estatales han presentado reclamaciones parecidas contra plataformas sociales, buscando indemnizaciones y cambios en el diseño de estos servicios.

Meta fue considerada responsable del 70% de los daños, equivalente a US$ 2,1 millones, mientras que Google fue responsable del 30%. El jurado también indicó que corresponden daños punitivos, cuyo monto será definido en procedimientos posteriores.
Meta dijo: “Respetuosamente discrepamos del veredicto y estamos evaluando nuestras opciones legales”.
“No estamos de acuerdo con el veredicto y planeamos apelar. Este caso malinterpreta a YouTube, que es una plataforma de streaming construida responsablemente, no una red social”, señaló un portavoz de Google.
Snap y TikTok llegaron a acuerdos por montos no revelados antes del juicio.
El veredicto representa otro golpe para Meta, luego de que un jurado en Nuevo México la declarara responsable el martes por no proteger a los niños de contenido sexualmente explícito, solicitudes sexuales y trata de personas. La empresa fue condenada a pagar US$ 375 millones en sanciones civiles, aunque dijo que apelará esa decisión.
La ola de demandas en Estados Unidos forma parte de una reacción global contra Big Tech, que ya llevó a España y Australia a prohibir el acceso a redes sociales para menores de 16 años. Reino Unido y Francia también están considerando medidas similares.
La Unión Europea está investigando si las redes sociales perjudican el bienestar físico y mental de los usuarios al utilizar funciones adictivas, como los feeds de desplazamiento infinito, para aumentar la interacción y así mostrar más publicidad.
Scroll infinito
El jefe de Meta, Mark Zuckerberg, fue el ejecutivo de más alto perfil en testificar en el caso de Los Ángeles. Reconoció que revocó una prohibición sobre los filtros de belleza de Instagram -pese a la recomendación de expertos de que fomentan la dismorfia corporal- porque estaba más preocupado por la “libertad de expresión”.
También dijo que Meta ya no fija metas internas sobre el tiempo que los usuarios pasan en la plataforma. Sin embargo, al jurado se le mostraron documentos internos de 2013 y 2022 en los que él y otros empleados afirmaban explícitamente que aumentar el tiempo de uso era una meta o un hito, incluso entre usuarios adolescentes.
Otros correos electrónicos muestran a empleados reconociendo el potencial adictivo de la plataforma. “IG (Instagram) es una droga... Básicamente somos traficantes”, escribió un investigador en un correo. Añadió que el jefe de Instagram, Adam Mosseri, “se alteró” cuando se planteó el tema de los golpes de dopamina asociados al uso de redes sociales.
Meta y Google esperaban que la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de Estados Unidos las protegiera. Esa disposición legal establece que las plataformas sociales no son responsables por el contenido generado por los usuarios.
Sin embargo, los abogados de los demandantes argumentaron con éxito que el caso no trataba sobre el contenido, sino sobre cómo están diseñadas las plataformas, con funciones adictivas como los “me gusta” que fomentan la comparación social, el scroll infinito y las notificaciones push.