Por Constanza Morales H.
Aquellos con la esperanza de que Estados Unidos retome con fuerza su papel como principal motor de la economía mundial acaban de recibir una muy buena noticia: la tercera y última revisión de las cifras del PIB para el tercer trimestre arrojó una expansión de 3,1%, el ritmo más acelerado desde fines de 2011.
Las cifras excedieron las expectativas de los analistas de un alza de 2,8% y han venido ajustándose consistentemente al alza. En su primera revisión, el Departamento de Comercio había calculado un crecimiento de 2,0% que fue corregido a 2,7% en una segunda instancia.
El gasto gubernamental es uno de los factores que impulsó a la economía entre julio y septiembre. El desembolso estatal y local agregó 0,04 punto porcentual al PIB, la primera contribución desde el mismo período en 2009. En el cálculo anterior, el Departamento de Comercio proyectó que este tipo de gasto restó 0,04 punto porcentual a la economía. La revisión al alza se debió principalmente a un repunte en la inversión en edificios.
Otro de los elementos que influyó en el crecimiento fue el consumo personal, que subió a un ritmo anualizado de 1,6%, frente al avance de 1,4% informado anteriormente y a un alza de 1,5% registrada entre abril y junio. Según la agencia federal, el aumento en este ítem —que representa 70% del PIB— se explica por el mayor gasto en servicios médicos.
Además, la brecha entre las exportaciones y las importaciones se redujo, lo que añadió 0,38 punto porcentual al crecimiento. Mientras los envíos aumentaron a una tasa de 1,9% —en vez del 1,1% estimado anteriormente—, las importaciones disminuyeron 0,6%, la primera caída en tres años.
En tanto, la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios informó ayer que la venta de casas usadas en noviembre subió 5,9% para ubicarse en 5,04 millones de unidades (a tasa anualizada), el mayor nivel en tres años.
Todos estos datos se conocieron en medio de las negociaciones sobre el llamado abismo fiscal, una combinación de alzas de impuestos y recortes del gasto que entrarán a regir el próximo mes si es que no se llega a un acuerdo en el congreso.
¿Y el cuarto trimestre?
Es probable que las buenas cifras anotadas entre julio y septiembre no se repitan durante los últimos tres meses del año, debido a la menor demanda global y a que las compañías estadounidenses están limitando las nuevas inversiones y contrataciones por temor a que en enero suban los impuestos y se recorte el gasto. El paso de la supertormenta Sandy por la costa este del país a fines de octubre también incidirá en un crecimiento más lento.
“Vamos a tener algo de debilidad cerrando este año y comenzando el próximo”, comentó a Bloomberg Omair Sharif, economista de RBS Securities en Connecticut. “Realmente queremos ver que la inversión empresarial regrese, porque, finalmente, eso va a llevar a contrataciones”, agregó.
“El ritmo de contratación todavía es decepcionante con las firmas preocupadas por el impacto del abismo fiscal sobre la demanda”, aseguró a Reuters, Tanweer Akram, economista senior de ING Investment Management. Akram añadió que el ritmo de crecimiento en el actual trimestre “se mantiene bastante suave”.
Los analistas estiman que entre octubre y diciembre la economía ralentizará su ritmo de crecimiento a 1,5%.