Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, un outsider de la política, protagoniza un notable rebaraje de las candidaturas que se presentan a la elección presidencial de este domingo en Colombia.
La última encuesta AtlasIntel/Bloomberg muestra cómo la ventaja del oficialista Iván Cepeda se desdibuja. No porque el 38,7% a su favor de cuenta de una baja en su popularidad, sino porque en unos cuantos meses De la Espriella subió 10 puntos hasta alcanzar un empate técnico (dentro del margen de error), con el 37,7% de las preferencias. Con ese porcentaje, deja prácticamente sin opciones a la postulante de la derecha tradicional, Paloma Valencia (14,3%).
De famoso abogado litigante a candidato
Con 47 años, De la Espriella hizo su primera incursión oficial en política en diciembre pasado, cuando inscribió ante la Registraduría Nacional -con 4,7 millones de firmas- su movimiento Defensores de la Patria, lo que habilitó su actual candidatura independiente. En ese momento señaló que dejaba su “idílica vida fuera de la política” para construir una “Colombia libre de tiranos, de odios, de divisiones y de esas fantasías ideológicas que tanto dolor causan”.
Luego, el 12 de marzo inscribió su propia postulación, esta vez con el respaldo del Movimiento de Salvación Nacional, un antiguo partido político colombiano que, hasta ahora, contaba con escasas posibilidades de llegar a Casa de Nariño.
De todas maneras, ya era famoso entre los colombianos por su mediático trabajo como abogado litigante. A través de su firma De la Espriella Lawyers -que cuenta con oficinas en Bogotá, Medellín, Barranquilla y Miami-, representó al paramilitar Salvatore Mancuso, al estafador David Murcia y a criminales conocidos con alias como Macaco, el Mono Abello y el Tuso’ Sierra.
Sin embargo, ganó más simpatía ciudadana representando a víctimas en casos judiciales que conmocionaron a la opinión pública, como el asesinato de Rosa Elvira Cely y el ataque con ácido contra Natalia Ponce de León. Ambos procesos derivaron posteriormente en reformas legales emblemáticas sobre feminicidio y violencia con agentes químicos.
El académico de la Universidad Externado, Rafael Piñeros, plantea que De la Espriella formaba parte de “esos abogados” que utilizaban “maniobras jurídicas alrededor de defender la inocencia hasta que no se demuestre lo contrario” y de “utilizar el derecho como un arma para obtener beneficios”.
Milei, Bukele y Trump como sus referencias
Por su parte, el cientista político de la Universidad de Rosario, Yann Basset, precisa que, siendo un outsider de la política, gracias a su mediática trayectoria “no es un desconocido”. Desde esa exposición pública, agrega, “siempre ha tenido posiciones políticas muy cercanas a la derecha radical”.
De esta manera, si en Argentina es “el león”, en Colombia es “el tigre” -como lo llaman sus partidarios- quien lidera la tendencia de derecha antiestablishment. Esto conlleva una férrea crítica a la izquierda -en este caso al gobierno de Gustavo Petro- y a su manejo del Estado, planteando cambios radicales como una disminución de 40% del gasto público.
Su programa también considera una reducción de la carga tributaria a las empresas y una “gran revolución de desburocratización”, que apunta en contra de la permisología.
Esta línea de acción, de la mano de una personalidad estridente, le hizo ganarse el apodo de “Milei colombiano” en redes sociales. Pero el Presidente trasandino no es la única referencia que él mismo ha citado en su campaña electoral.
Basset dice que “se refiere mucho a Milei, pero también a (Nayib) Bukele e incluso a Donald Trump”, indicando que “ha imitado muy explícitamente sus estilos”. Piñeros también destaca esas semejanzas, planteando que De la Espriella “sabe decir aquello que la gente piensa pero que no está dispuesta a decir”, lo que le recuerda el desempeño de los señalados líderes políticos, quienes -a su juicio- “demuestran que tratar al otro, al contrincante, con cierto odio, con cierta mofa, con cierta sátira incluso puede ser positivo”, en términos electorales.